bucanero

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bucanero

(Del fr. boucanier.)
s. m. HISTORIA Pirata, filibustero que en los siglos xvii y xviii saqueaba las posesiones españolas de ultramar. corsario

bucanero

 
m. Nombre de cada uno de los corsarios y filibusteros que en los ss. XVII y XVIII saquearon los dominios españoles de ultramar.

bucanero

(buka'neɾo)
sustantivo masculino
historia pirata de los siglos XVII y XVIII Las Antillas eran el escondite predilecto de los bucaneros.
Sinónimos

bucanero

, bucanera
Traducciones

bucanero

Bukanier, Pirat

bucanero

boucanier

bucanero

bukaniri

bucanero

bucaniere

bucanero

buccaneer

bucanero

bukanier

bucanero

bucaneiro

bucanero

buckanjär

bucanero

boekanier

bucanero

海盗

bucanero

海盜

bucanero

Buccaneer

bucanero

Buccaneer

bucanero

SMbuccaneer
Ejemplos ?
Sin embargo, los tiempos habían cambiado. Los bucaneros ya no podían impunemente mostrar sus barbas en las colonias. El nuevo gobernador, lord Bellamont, se había distinguido por su celo en extirparlos; tenía mayor razón en estar enojado con Kidd por haber contribuido al nombramiento de éste para que persiguiera a los piratas; en cuanto apareció en Boston se dio la alarma y se tomaron medidas para arrestarlo.
Estas señales estaban profundamente marcadas en la superficie de la roca, pero era muy difícil notarlas por haber igualado el musgo toda la piedra. El corazón de Wolfert latía de júbilo, pues no dudaba ya que eran inscripciones peculiares de los bucaneros.
Los más notables entre aquéllos eran los bucaneros, hienas del mar que tal vez en tiempo de guerra se habían educado en la escuela del corso, pero que habiendo sentido una vez la dulzura del saqueo, habían conservado para siempre la inclinación por ello.
Sería un modo de describir el efecto de la Revolución decir que fue sólo la toma de posesión, por la gente colectivamente, de la maquinaria social que siempre le había pertenecido, para ser conducida a partir de ese momento como una instalación pública, los beneficios de la cual iban a ir a los propietarios, en tanto que dueños por igual, y nunca más a bucaneros.
Juntáronse los bucaneros y piratas que se hallaban cerca y llegada la noche entraron en Tortuga, donde, con el favor de la oscuridad, subieron a la montaña donde los españoles estaban (siéndoles fácil por estar acostumbrados a ella) y llegaron en el momento en que los que estaban ya arriba se prevenían para comenzar a disparar, habiendo ignorado tal socorro; con que los cogieron por las espaldas, haciendo precipitar la mayor parte de arriba abajo, reduciéndose en piezas; de suerte que ninguno se escapó, porque si algunos quedaron arriba fueron pasados a cuchillo, sin dar cuartel al más impetrante.
«Aseguraría -dijo- que si esa pistola pudiera hablar, nos contaría extrañas historias de encarnizadas luchas con los caballeros españoles. No tengo la menor duda que es una reliquia de los viejos tiempos de los bucaneros.
Hace muchos años, Samuel volvía una noche de pescar en Hell-Gate...» Antes de que pudiera proseguir, el desconocido le interrumpió mediante un movimiento repentino, golpeando con su puño de hierro sobre la mesa, con una fuerza tranquila, que hizo cimbrar a las mismas tablas del mueble, y gritó, con la rabia de un oso enfurecido, moviendo la cabeza: -Señor vecino: ¡váyase usted al diablo! Será mejor que deje usted tranquilos a los bucaneros y sus tesoros.
Qué derrumbamiento de la admiración provocada a través de poses, publicaciones, entrevistas, declaraciones, risotadas y otras burlas hacia quienes desde el primer lustro de los setenta se han considerado los rebeldes, los bucaneros, los minifalditas de la literatura mexicana, cuando se va leyendo que en Actual Número 1 de Manuel Maples Arce en 1922 ya han aparecido los motivos que han servido a muchos para llamar a nuestro país “Mexiquito de las Nopaleras, región transparente donde no hay calidad profesional de literatos, donde son tan anticuados, donde un patrioterismo negativo basado en un ignorante concepto de nuestra nacionalidad oculta otros intereses fingidamente altruistas, donde las inmovilidad todo lo carcome”.
Huyendo de los siniestros "beneficios" del imperialismo tales como la esclavitud, el servilismo, el racismo y la intolerancia, de las torturas de la expropiación y la muerte en vida de las plantaciones, los bucaneros adoptaron formas indias, se emparejaron con los caribeños, aceptaron a negros e hispanos como iguales, rechazaron toda nacionalidad, eligieron a sus capitanes democráticamente, y volvieron al "estado de naturaleza".
Puede inferirse, no obstante (merced a ciertos datos que se leen en la relación del tercer viaje de Colon, así como en los escasos detalles que dan algunos bucaneros o filibusteros que merodearon por allí) que esos indios poseían una cultura y un nivel de vida más elevados que el de las hordas de moscos, ramas, sumos y otras que pueden considerarse descendientes de aquellos.
Sea como quiera, en cualquier escuela que se hubieran educado, los bucaneros que rondaban por las colonias inglesas eran gentes audaces que aun en tiempos de paz causaban enormes perjuicios a las colonias y a los barcos mercantes españoles.
El oficial a media paga abrió el fuego y sus relatos acumularon sobre el capitán Kidd todos los saqueos y hazañas de Morgan, de Barbanegra y de todos los sangrientos bucaneros.