bucólica


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bucólica

 
f. lit. Composición poética del género bucólico.
Sinónimos

bucólica

sustantivo femenino
1 (col.)alimento*, comida.
2 (Colombia) hambre.
Traducciones

bucólica

bucolic

bucólica

bucoliques

bucólica

bucolic

bucólica

SF
1. (Literat) → bucolic poem, pastoral poem
2.meal
Ejemplos ?
La naturaleza y sus aspectos influyen profundamente en la mente humana: cuidar las mansas ovejas en la loma verdante inspira ideas de paz bucólica y de patriarcal tranquilidad al gaucho más bravío; lidiar, al contrario, en los pajonales, con el ganado arisco; rozarse, a cada rato, con pura gente de avería; disputar a la inundación, durante meses, las haciendas amenazadas de muerte, flacas, hambrientas, acaba por exacerbar al hombre más sufrido y más paciente.
(Así la miel del hombre es la poesía Que mana de su pecho dolorido, De un panal con la cera del recuerdo Formado por la abeja de lo íntimo.) La miel es la bucólica lejana Del pastor, la dulzaina y el olivo.
Del techo cuelgan egregios y gigantescos jamones; y, alternando con esta bucólica manifestación del reino animal, dulces andregüelas invernizas, uvas, granadas y otras frutas.
III Desde que, con el descubrimiento de América, empezó a generalizarse en el mundo el uso y abuso del tabaco, ha venido a ser el cigarro una positiva necesidad de nuestra naturaleza, y tan imperiosa, que, como la bucólica, no admite vuelve luego.
Todas las mesas estaban ocupadas por vendedores de diarios y cocheros. En el reloj colgado sobre una pueril escena bucólica, sonaron cinco campanadas.
La vieja y las muchachas se ocupaban en rellenar los hoyos, a la vez que hacían los honores a la bucólica y al pisqueño congratulamini.
Gano cuatro pesetas diarias por bailar desesperada todas las noches... Mi porvenir es triste; y si un día doy un mal paso y me tuerzo un pie, la bucólica está comprometida...
Al Conde de Niebla) Estas que me dictó, rimas sonoras, Culta sí aunque bucólica Talía, Oh excelso Conde, en las purpúreas horas Que es rosas la alba y rosicler el día, Ahora que de luz tu niebla doras, Escucha, al son de la zampoña mía, Si ya los muros no te ven de Huelva Peinar el viento, fatigar la selva.
Pues así y todo tenía ideas de la más rancia aristocracia, y hacía unas distinciones y deslindes de castas de que muchos blancos no se curan: no me dejaba juntar con muchachos mulatos, dizque porque no me tendrían el suficiente respeto cuando yo fuera un señor grande; jamás consintió que permaneciese en su cuarto, aunque estuviera con la gota, "porqui un blanco -decía- metido en cuarto de negras, s'emboba y se güelve un tientagallinas"; iguales razones alegaba para no dejarme ir a la cocina, y eso que el tal paraje me atraía: cuestión bucólica.
Las arboledas nos ofrecerán el regazo fragante de su exuberancia verde y las flores nos harán olvidar, con sus perfumes, el encierro capitalino. ¡Qué plenitud bucólica!
Si buscáis modelos de la poesía bucólica, ¿en dónde los hallaréis tan frescos y tan puros como en la época bíblica del patriarcado, cuando la mujer, la fuente y la flor eran amigas, porque todas juntas y cada una de por sí eran el símbolo de la primitiva sencillez y de la cándida inocencia?
Que el nombre tuyo y letras ecelentes borre la invidia, ni la sacra fama deje de celebrar de gente en gentes. Si de ti la bucólica se ama, y quieres hacer églogas, conviene otra nueva advertencia que te llama.