broche


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broche

(Del fr. broche.)
1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Imperdible que se prende en la ropa para sujetar prendas o como adorno en el pañuelo del cuello llevaba un broche de nácar. prendedor
2. Conjunto de dos piezas que se encajan entre sí y sirven para cerrar una cosa. enganche
3. broche de oro coloquial Final feliz y brillante de un acto público, reunión, discurso, gestión, o una serie de ellos su actuación puso el broche de oro al festival.

broche

 
m. Conjunto de dos piezas, por lo común de metal, una de las cuales engancha o encaja en la otra; sirve para sujetar los vestidos, como cierre de libros voluminosos, etc.

broche

('bɾot∫e)
sustantivo masculino
1. conjunto de dos piezas que encajan para sostener algo el broche de un vestido
2. joya con este sistema de cierre broche de diamantes
cierre brillante o excepcional de algo Su actuación fue el broche de oro del festival.
Sinónimos

broche

sustantivo masculino
alfiler, imperdible, pasador, prendedor, aguja, firmal, brocamantón.
Un firmal es una joya en forma de broche y un brocamantón es un broche grande de oro y piedras preciosas. El resto de sinónimos designan piezas que sujetan prendas de vestir.

broche:

prendedorimperdible, pasador, fíbula, prendedero, alfiler, hebilla, agujón, corchete,
Traducciones

broche

brooch, broach

broche

بروش

broche

brož

broche

broche

broche

rintakoru

broche

broche

broche

broš

broche

ブローチ

broche

브로치

broche

broche

broche

brosje

broche

broszka

broche

broche

broche

brosch

broche

เข็มกลัด

broche

broş

broche

ghim hoa cài áo

broche

胸针

broche

SM
1. (Cos) → clasp, fastener
2. (= joya) → brooch
el broche final; el broche de orothe finishing touch
3. (LAm) (para papel) → paperclip (Cono Sur) (para ropa) → clothes peg, clothespin (EEUU)
Ejemplos ?
Este, sin abandonar su ocupación, fija la mirada en el yunque, sobre el que después de dejar a un lado el martillo se ocupaba en bruñir el broche de metal de una guarnición con una pequeña lima, comenzó a hablar en voz baja y entrecortada, como si maquinalmente fuesen repitiendo sus labios las ideas que cruzaban por su mente.
La admirable redondez de su muñeca quedaba realzada por un brazalete también adornado y cerrado por un magnífico broche de piedras preciosas, que me hablaban, a la vez, de la riqueza y el buen gusto de quien las llevaba.
El librito narraba muchos cuentos trabalingüísticos y en su introducción decía que como unos bravucones libreros no querían vender las increíbles obras de la brujita escritora y le cobraban comisiones muy caras para hacerlo, la brujilla un día puso crema de crisantemo en un broche para embrujarlos con un brebaje y los embruteció con sus fórmulas embrujadoras.
VI El 8 de octubre de 1827, escribiendo a Lavalleja de Buenos Aires don Pedro Trápani, patriarca auténtico de la independencia oriental absoluta, para cuya memoria, a pesar de eso, parece que no habrán recuerdos de homenaje oficial en este ciclo de conmemoraciones, decía lo que voy a transcribir, como broche de cierre de este trabajo, por haber sido su austero motivo ocasional: “Ahora voy á ver si puedo contextar á la suya del primero de este, en la q.e me comunica relativo á lo poco tranquilo que se halla su corazón, sin poder travajar con aquel gusto y satisfacción q.e en el año 25… etc., etc.
Los ayudaremos...; al fin, nosotros no tenemos hijos..., ni esperanzas... Romana se turbó, bajó los ojos y murmuró, sobando el lindo broche de «estrás» de su cinturón grana: -¿Quién sabe?
¡Tantas veces va el cántaro!... Y éste no repara: lo mismo envía en descubierto una rivière de chatones que un broche de perlillas de cien pesetas...».
Avelino, envolviéndola en fulgores y en humedades de miradas, fascinándola con la sonrisa, consiguió que adquiriese de golpe una lanzadera de mil pesetas, un broche de setecientas y un lapicillo de oro cincelado de trescientas.
Además de los representantes del sexo viril, no el mas débil dejaba de tener allí representación valiosísima, y sentadas, acá y acullá también, sobre el mal empedrado suelo, lucían sus haraposas vestiduras de colores, si vivos un tiempo, ya un tantico apagados por antiguas suciedades; los semblantes renegridos, algunos de gracioso perfil y ojos magníficos; los pies descalzos y el principio de la pantorrilla curtidos por la intemperie y el pelo sucio y aceitoso, cayéndole sobre la nuca en enorme castaña, engalanado con alguna flor de tallo larguísimo y de perfumado broche.
-preguntó la institutriz. -Se ha perdido un broche de la señora..., un broche que vale dos mil rublos... -Bien; pero ¿por qué se ha registrado mi habitación?
-¡Se ha registrado todo, señorita! A mí me han registrado de pies a cabeza, aunque, se lo juro a usted, no he tocado en mi vida ese maldito broche.
-Sí, sí, bien...; pero no comprendo... -Ya le digo a usted que han robado el broche. La señora nos ha registrado, con sus propias manos, a todos, hasta a Mijailc, el portero...
-Vamos, querida señora! Tiene usted que cuidar esos nervios. ¡Olvide ese maldito broche! La salud vale más de dos mil rublos... -No -se trata de los dos mil rublos -dijo la dama con voz casi moribunda, secándose una lágrima- Es el hecho lo que me subleva.