británica

británica

s. f. BOTÁNICA Romaza, planta herbácea de hojas vellosas y de color morado oscuro.
Traducciones

británica

Britin

británica

British, Briton

británica

britannica
Ejemplos ?
Si ocurriesen divergencias entre los peritos al fijar en la Cordillera de los Andes los hitos divisorios al sur del paralelo veinte y seis grados, cincuenta y dos minutos y cuarenta y cinco segundos y no pudieran allanarse amigablemente por acuerdo de ambos Gobiernos, quedarán sometidas al fallo del Gobierno de Su Majestad británica, a quien las Partes Contratantes designan, desde ahora, con el carácter de arbitro encargado de aplicar estrictamente, en tales casos, las disposiciones del Tratado y Protocolo mencionados previo al estudio del terreno, por una comisión que el arbitro designará.
¡Ah! ¡Pues si creían que iba a quedarse así, con los brazos cruzados y mucha flema británica! ¡Desde el día siguiente -desde temprano-, que Anita Dolores se preparase!
Dentro del término de sesenta días después que hubiere sido firmado el presente Acuerdo, los representantes diplomáticos de la República Argentina y de la República de Chile acreditados cerca del gobierno de Su Majestad británica, solicitarán conjuntamente, de éste, la aceptación del cargo de arbitro que se le confiere, a cuyo efecto los respectivos Gobiernos impartirán las instrucciones necesarias.
¿Por qué el 2 de enero de 1833 la “Clio”, corbeta de la marina de guerra británica comandada por el Capitán Ovislow, exigió al Jefe argentino José María Pineda el desalojo inmediato de las Malvinas y sin más demora la dio por incorporada al dominio de su país?
Por orden de su Gobierno, el marqués Imperiali, embajador de Su Majestad el Rey de Italia, tiene el honor de comunicar al honorable sir Edward Grey, primer secretario de Estado de Relaciones Exteriores de Su Majestad Británica, y su excelencia monsieur Paul Cambon, embajador de la república de Francia, y al conde de Benckendorff, embajador de Su Majestad el Emperador de Todas las Rusias, el orden, los siguientes: MEMORANDO Artículo 1.
En los mismos días de fechada esta carta al Libertador – la coincidencia nos parece notable prueba del espíritu de hermandad americana – la Cancillería de Colombia decía a sus Comisionados en Londres: “si el general Artigas tuviese algún Agente en la Corte Británica, será tratado con la consideración que merece un Jefe irreconciliable con la tiranía española; y por su reconciliación con el Director de ellas”.
Paso a leer textualmente cuál fue la contrapropuesta argentina: “Las banderas de ambos países flamearán conjuntamente en edificios y actos públicos. Las banderas argentinas, británica y local tendrán curso legal en Las Islas con el tipo de cambios que se fije de común acuerdo.
Los pasaportes o cualesquiera otros documentos actualmente en uso para los “nativos” de Las Islas serán reemplazados por otro único que los administradores conjuntos determinarán. 4- Serán administradores conjuntos el Excelentísimo señor Presidente de la República Argentina y su Majestad Británica.
La primera colección de escritos que apareció con el título de la Perla de Gran Precio la hizo en 1851 el élder Franklin D. Richards, que entonces era miembro del Consejo de los Doce y presidente de la Misión Británica.
abiendo existido por muchos años un comercio extenso entre los dominios de Su Majestad Británica y los territorios de las Provincias Unidas del Río de la Plata, parece conveniente a la seguridad y fomento del mismo comercio, y en apoyo de una buena inteligencia entre Su Majestad y las expresadas Provincias Unidas, que sus relaciones ya existentes, sean formalmente reconocidas y confirmadas por medio de un tratado de amistad, comercio y navegación.
La propuesta británica fue puesta en conocimiento – esto fue junio de 1964 – al Presidente Perón por el canciller Vignes en la más estricta reserva.
- Los principales objetos, en vista de los cuales los ríos Paraná y Uruguay quedan declarados libres para el comercio del mundo, siendo los de desenvolver las relaciones comerciales de sus países ribereños y de fomentar la inmigración, se conviene que no se concederá ningún favor o inmunidad al pabellón o al comercio de cualquiera otra nación que no se extenderá igualmente a los de Su Majestad Británica.