brisca

brisca

(Del fr. briscambille.)
1. s. f. JUEGOS Juego de cartas en que se reparten tres a cada jugador, se descubre una para triunfo y se coge del resto de la baraja hasta terminarla.
2. JUEGOS El as o el tres de los palos que no son triunfo en los juegos de cartas de la brisca y del tute.

brisca

 
f. Cierto juego de naipes.
Traducciones

brisca

briscola

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SF Spanish card game similar to whist but in which it is not necessary to follow suit
Ejemplos ?
Tenía hobbies como tocar la guitarra, cantar, cocinar y jugar a la brisca, pero destacaba por estar constantemente grabando vídeos y haciendo fotos ya que según él quería preservar esos recuerdos.
En ocasiones no es del todo cierto, por ejemplo cuando se buscan las 40, sí es una buena jugada arrastrar contra el as. Brisca en la página de la Universidad de Buenos Aires.
La brisca es un juego de naipes de origen holandés que se juega con la baraja española. Se puede jugar de dos, de cuatro (dos parejas enfrentadas) o de seis (dos equipos de tres jugadores enfrentados), pero el juego de cuatro es el más habitual.
Con estos naipes se jugaba a: Primera, truco, cientos, y quinolas; al quinze, al treinta, a la flor, capadillo, tenderete, bazas, triunfo, bueltos, polla, reynado, barciga, parar, pintillas, carteta, al rentoi, al hombre, al cuco, matacán, paulillo, tute, brisca, canasta, mus, burro y otros.
Los domingos de invierno los hombres se quedaban a charlara a la salida de misa. Por la tarde los mozos jugaban a la pelota y las mujeres a la brisca.
Pese a ser por equipos en el tute no hay señas entre compañeros como en el caso de la Brisca muy similar, aunque no igual o en el Mus.
Pus, señor, sépanse ustedes que este pastor no bajaba al pueblo más que los domingos; y como era buen mozo y manífico bailador, dispués del rosario se iba al corro; y diéndose al corro, no le gustaba jugar a la brisca ni a los bolos; y no gustándole, se pasaba la tarde baila que te baila con una misma moza, respetive a lo que tomáronse los dos mucha ley y conviniéronse en que, malas penas entrara él en quintas, se habían de casar si no le tocaba soldao.
-Pus mientras no lleven de casa a los hijos de su madre, y los males se remedien con dinero, vengan males a porrillo y salú nos dé Dios, que, al cabo, de probes no hemos de salir. A veces se juega entre los más aficionados dos cuartos a la baraja, a tres juegos hechos a la brisca o a la flor de cuarenta.
Pero este hombre ¿tendría vicios? Nequaquam. ¿Jugar? Ni siquiera conocía el mus o la brisca. ¿Beber? ¡Ya va! Con una botella de catalán en un litro de agua, tenía de sobra para el consumo de la semana.
-preguntó una tarde, con ansiedad, al muchacho. -Mus y brisca ya he jugado, pues -contestó él sinceramente. -¡Nunca más te vuelvas a jugar!
Y luego alzando la voz, preguntaba: -¿Juega? -Ni a las tabas ni a la brisca, excelentísimo señor: -¿Bebe? -Agua pura, excelentísimo señor.
Ella, la Domingona, ha vencido en la lucha; hace lo que quiere, le tiene bajo el zapato; se pasa la vida echando traguetes de licor, y merendando, y jugando a la brisca con las doncellas y el cocinero; y él para consolarse de su atroz mujer, enseña a todo el mundo las bellezas de su amada, de su verdadera novia..., que es la quinta.