brinco

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brinco

(Del port. brinco < lat. vinculum, atadura.)
1. s. m. Salto que se da con ligereza sorteó el riachuelo en tres brincos. bote, cabriola
2. dar un brinco o dar un brinco el corazón Sobresaltarse o alterarse por alguna sorpresa u otra causa al saber la noticia le dio un brinco el corazón.
3. en un brinco loc. adv. En un momento en un brinco llegó a casa, pero volvió a salir rápidamente.

brinco

 
m. Acción y efecto de brincar.
Joyel que llevaban las mujeres en las tocas.

brinco

('bɾinko)
sustantivo masculino
movimiento de impulso por el que se separan los pies del suelo El brinco del niño alegró a la madre.
Sinónimos

brinco

sustantivo masculino
Traducciones

brinco

leap, jump, skip, hop, flaw

brinco

sursaut

brinco

brinco

brinco

SM (= salto) (gen) → jump, leap; (al correr) → skip
de o en un brincoat one bound
dar brincosto hop (about), jump (about)
pegar un brincoto jump, give a start
a brincosby fits and starts
¿para qué son tantos brincos estando el suelo parejo? (CAm, Méx) → what's all the fuss about?
quitar los brincos a algnto take sb down a peg
Ejemplos ?
De la cascada sobre las ondas, cuál se columpia, cuál cabriola. Y un duende enano, de copa en copa, va dando brincos, y no las dobla.
Y, volviendo a la cama, metió la mano por entre los colchones y sacó la llave de en medio dellos sin que el viejo lo sintiese; y, tomándola en sus manos, comenzó a dar brincos de contento, y sin más esperar abrió la puerta y la presentó a la dueña, que la recibió con la mayor alegría del mundo.
El día en que no platico con ella, en que no me miro en las niñas de sus ojos, en aquellos dos charranes que Dios le ha puesto en la cara; en que no güelo el olor a nardos y a claveles que le nace en aquella boca suya, que es un cintillo de rubíes; en que no siento el metal de su voz, que es el repiquetear de una campanillita de plata; el día, en fin, que no la veo, ese día me parece a mí que la vía me está poniendo el desahucio y me dan la mar de ganitas de morder y de pelear y de subir a la catedral y desde allí pegar un brinco, u dos brincos, y de meterme en la luna.
–El propósito es –respondió el alférez– de que toda aquella balumba y aparato de cadenas, cintillos y brincos podía valer hasta diez o doce escudos.
Hágase usted cargo que pues a aquella especie de pasaporte que da Horacio a pintores y poetas para caminar por el país de la imaginación y salirse a veces de camino trillado, la han hecho extensiva para que los Correos puedan explayarse en brincos lícitos, bien pudiera servir también a todos los que se toman licencias, y aplicarse a los traductores que quieren truncar el sentido del texto.
Y se iba a precipitar Lisbeta en sus brazos... Ludwig, no sabiendo cómo expresar su contento, comenzó a dar brincos. Una mano calenturienta y recia cogió por el brazo a la niña, la desvió con violencia y, arrastrando, la sacó del palco al pasillo.
Y danzaban riendo, diciéndose cosas picarescas y chistosas, burlándose dulcemente las jóvenes de las viejas, que no eran las menos decididas para dar brincos y jalearse.
Y nos quedamos esperándole, comentando el caso, distraídos por los grupos de aldeanos y aldeanas que bajaban la cuesta a saltos, a brincos, agarrados del dedo meñique, retozando, chillando, en un desahogo de júbilo provocado por el cosquilleo bullidor del vino en las venas y el fresco de la tardecita en los pulmones.
Todos los cortesanos desnudaron los puños para arremeter contra el maldiciendo, que hubo de escapar a brincos por las escaleras, salvándose por milagro de los puntapiés que le tiraban los lacayos de librea dorada y blancas medias hasta la rodilla, apostados en las galerías.
La otra decisión que hemos tomado es la de establecer incentivos reales para que mejore la productividad en el campo; durante muchos años hemos visto un estancamiento, pero que no es nada más en la producción sino también en la manera de hacer las cosas en el campo; mientras que en otros países hemos visto verdaderas revoluciones, que se han traducido en aumentos extraordinarios en la productividad, es decir, en lo que se obtiene por cada hectárea de producción, en el nuestro, esos brincos en el productividad no han existido.
Y así, con la industria, sagacidad y secreto que su mal intento le enseñó, puso entre las alhajas de Andrés, que ella conoció por suyas, unos ricos corales y dos patenas de plata, con otros brincos suyos; y, apenas habían salido del mesón, cuando dio voces, diciendo que aquellos gitanos le llevaban robadas sus joyas, a cuyas voces acudió la justicia y toda la gente del pueblo.
Desparecíla día de la Ascensión del Señor, a las ocho de la mañana, del año de mil y quinientos y noventa y cinco. Traía la niña puestos estos brincos que en este cofre están guardados.