bridón


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bridón

1. s. m. EQUITACIÓN Persona que va montada a la brida.
2. EQUITACIÓN Brida pequeña que se pone a los caballos.
Traducciones

bridón

SM [de caballo] → snaffle (Mil) → bridoon
Ejemplos ?
Mas él ni tornó los ojos ni a sus voces respondió, ni agradeció sus cuidados, que en nada puso atención; y al cabo de largo trecho, con repentino vigor levantándose en silencio, en su corcel cabalgó. Hincóle los acicates, y el poderoso bridón, tras un poderoso brinco, á todo escape salió.
Y al día siguiente montó su bridón y se encaminó hacia el castillo encantado, temiendo que alguna desgracia le hubiese sucedido a su hermano.
Venid, volad, guerreros del desierto, como nubes en negra confusión, todos suelto el bridón, el ojo incierto, todos atropellándoos en montón.
Subiendo la negra roca de embarazosa montaña, contrabandista español bridón andaluz cabalga. Lleva el trabuco a su lado, el cuchillo entre la faja, y con el humo del puro su voz varonil levanta.
Presentes de caballos atesora Y arneses, lanzas, flechas y puñales Guarnecidos de perlas de Basora Y tapices, estofas y cendales; Y aplicando al bridón la dura espuela Seguido de escuadrón noble y brioso Salva los arenales, corre, vuela Y presenta a Giodar el don precioso.
«Marcha, le dice, y de la paz hermosa torna a la Iberia el bienhechor consuelo: la verde oliva enlaza a tu corona: vuela, esposo, a triunfar; triunfa y perdona.» No armando el brazo de tajante acero hiere el bridón con bélico acicate: no circundado de escuadrón guerrero lánzase airado al funeral combate: inerme y solo en el tumulto fiero su noble frente al sedicioso abate; y huye, la rabia inútil exhalando, el infernal espíritu bramando.
Contra un bridón hermoso y regalado, Peceño, de crin larga y raza fiera, De su padre Teu-Man muy estimado También quiso arrojar flecha ligera.
Al verle, recio y resuelto, en la madurez de su edad, rigiendo su generoso bridón, sonriendo lleno de confianza entre las nubes de dardos y los remolinos de la batalla furiosa, repetían que un encanto le hacía invulnerable.
Embiste, pues; el jinete tuerce el bridón, de soslayo pasa el toro, el otro paje con la capa hace un engaño, y lo revuelve, y de nuevo lo para.
Al son del grito del feroz venganza Las armas crujen y el bridón relincha; Oprimida rechina la cureña, Bombas ardientes zumban, Vaga el sordo rumor de peña en peña Y hasta los montes trémulos retumban.
No conozco la ley de mi contrario; Conozco de mi brazo la pujanza: Dichoso es en la liz el temerario; No quieren paz mi dardo ni mi lanza.» Dijo, sacó una flecha y con su punta Tocó de su bridón la enhiesta vela Que, mostrando su fuerza toda junta, Más veloz avanzó que una gacela.
La voz de «¡Ahí está, señores, ahí está!», que brota y bulle de boca en boca rodando y en derredor se difunde; y el son de las herraduras del bridón que le conduce, que al detenerse en el patio hace que el patio retumbe; que en las puertas y ventanas los que bailaban se agrupen, y por ver mejor se empinen se encaramen y se empujen; los muchos que, prodigando serviles solicitudes, bajan a asirle el estribo porque les mire o salude, y el salón que dejan solo con la alfombra y con las luces, y la chimenea, en donde chisporrotea la lumbre, ¿con qué voz, ni con qué lira se pinta o se reproduce, de modo que quien escucha lo conciba y no se ofusque?