Ejemplos ?
Casi a un paso. Detrás, el capataz… «Matador», entonces, agitó la antorcha, y bramó: —Smiyt… i… qatal! Vi a la mendiga, que luchaba por incorporarse.
Juntos, escaparon hacia el sur, buscando proteger el vientre de la aclla lleno de vida. El poder imperial bramó y destinó infortunados grupos armados a castigar a los culpables de la transgresión.
El aventurero Burke narra una versión carente de fundamento: “… cuando Fernández sacó la cabeza del macuto y la levantó el Presidente bramó de ira.
Léntulo hizo todo lo posible para incitar a su partido, los optimates, a tomar las armas contra César; llamó cobarde a Cicerón, y bramó por buscar un triunfo a cualquier precio.
Diomedes respondió con la pica y Atenea guio el golpe para herir a Ares, quien en su caída bramó como nueve o diez mil hombres y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a los troyanos a retirarse.
Los vientos se levantaron con inmenso ruido esparciendo las nubes; pasaron por cima del ponto y las olas crecían al impulso del sonoro soplo; llegaron, por fin, a la fértil Troya, cayeron en la pira y el fuego abrasador bramó grandemente.
Salió de ella una nota prolongada, como el silbido de una locomotora, y más fuerte aún, que resonó por toda la finca, y, más allá del parque y el bosque, por todo el país, en una extensión de millas y millas; y al mismo tiempo se levantó un viento tempestuoso, que bramó: «¡Cada cosa en su sitio!».
Libre tú de la cólera divina, Viste anegarse el universo entero, Cuando las aguas por Jehová lanzadas, Impelidas del brazo justiciero, Y a mares por los vientos despeñadas, Bramó la tempestad; retumbó en torno El ronco trueno y con temblor crujieron Los ejes de diamante de la tierra; Montes y campos fueron Alborotado mar, tumba del hombre.
Tronó la tempestad; bramó iracundo el huracán, y arrebató a los campos sus frutos, su matiz; la rica pompa destrozó de los árboles sombríos; todas huyeron tímidas las aves del blando nido, en el espanto mudas; no más trinos de amor.
Otra montaña le cerró el paso, y después de haberla azotado como si quisiera derribarla, subió a sus picachos desgajando árboles y derrumbando rocas y saltó al lado opuesto. Allí estaba el mar. -¡Despierta, hermano, bramó el viento! ¡Aquí estoy yo!
Casi en seguida atronó una descarga de fusilería... El matrero bramó como un puma herido, soltó las crines del tordillo y se hundió en las aguas muertas de la laguna...
El tenor, el cómico de primera, acabó por ponerse malo de la garganta con la humedad, y por lo que abusaba de él la empresa. La gacetilla bramó; los abonados amenazaron con retirarse al monte Aventino (en el Círculo de recreo).