bragueta


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bragueta

s. f. INDUMENTARIA Y MODA Abertura delantera que tienen los calzones, calzoncillos o pantalones, que se cierra generalmente con una cremallera o botones.

bragueta

 
f. Abertura delantera de los calzones o pantalones.

bragueta

(bɾa'γeta)
sustantivo femenino
abertura que tienen los pantalones delante bragueta abierta
Traducciones

bragueta

fly, zipper, flies

bragueta

يطير

bragueta

flyve

bragueta

lentää

bragueta

SF (Cos) → fly, flies pl, zipper (EEUU)
estar como bragueta de fraile (Cono Sur) → to be very solemn
oír por la bragueta (= estar sordo) → to be stone-deaf; (= entender mal) → to misunderstand; (= ser torpe) → to be pretty thick
ser hombre de braguetato be a real man
Ejemplos ?
Sin embargo, el aparato no cubre las expectativas, por todos los problemas que trae tanto ir con la bragueta bajada como por el camuflaje en cubos de basura, con lo cual meten a Bacterio en el invento y aprovechan la orina de un elefante, enviándole a Saturno.
Otras clases de hidalguía hacían referencia a costumbres o fueros específicos otorgados generalmente por la realeza: Así, por nacer en determinados lugares: por ejemplo, la madre que paría sobre una determinada piedra del municipio aragonés de Caspe, adquiría para su hijo la categoría de infanzón, o todos los nacidos desde principios del siglo XIV en determinados señoríos vascos eran reconocidos como hidalgos según Fuero de Castilla por el privilegio de hidalguía universal, o el padre que engendraba en legítimo matrimonio siete hijos varones consecutivos adquiría para sí el derecho de hidalguía (era llamado hidalgo de bragueta).
Desde los años noventa, algunos hombres también optan por usar el bóxer slip, que es una prenda híbrida: ajustada como el slip, pero larga como un bóxer, de manera que evitan el roce permanente en la parte interior de las piernas debajo del escroto. La mayoría de los bóxers tienen una bragueta, apertura que permite sacar el pene para poder orinar sin quitarse la ropa.
Como ejemplos está la «Madonna Lacaniana» que describe Marjorie Garber, sobre «la tendencia de la cantante de apretar la bragueta como un hombre mientras canta simboliza la tríada "Lacaniana" de tener, ser y parecer».
Prevenida sobre todo lo que tenía que hacer, lo siento en un canapé, hago que incline su cabeza sobre uno de los bordes; tenía abiertos los muslos, le desabrocho la bragueta, cojo una verga blanda y corta que no anuncia ninguna erección, se la sacudo, el hombre abre la boca; sin dejar de meneársela, recibiendo los manoseos de sus manos impúdicas que se pasean por mis nalgas, le lanzo a quemarropa dentro de la boca toda la digestión imperfecta de un almuerzo que el emético me hacía devolver.
Nos colocamos, él saborea, se extasía, vuelve a su operación y devora en un minuto aquel manjar delicioso sin interrumpirse más que para contemplar mis nalgas, pero sin ninguna otra clase de episodio, pues ni siquiera se sacó la verga de la bragueta.
Finalmente, extasiado, saca de su bragueta un pellejo negro que sacude con todas sus fuerzas; con una mano menea y hunde la otra en el orinal, lleva a ese instrumento que se festeja un pasto susceptible de inflamar sus deseos; pero no se le empalma.
Aquél era el instante de gozo para nuestro libertino: haber llenado de mierda el joven y lindo coñito, introducírsela y volver a introducírsela, era su delicia suprema; mientras actúa se saca de la bragueta una especie de verga blanda, la sacude y logra, mientras sigue ocupado en su repugnante tarea, derramar en el suelo algunas gotas de su esperma escaso y mustio, cuya pérdida debería lamentar por ser debida solamente a semejantes infamias.
Se le pegaba más, él pedía piedad, los golpes y los insultos eran todas las respuestas que recibía y, en cuanto se sentía suficientemente excitado, sacaba rápidamente su miembro de una bragueta que hasta aquel instante había conservado cuidadosamente abrochada, se aplicaba ligeramente tres o cuatro golpes con la muñeca y eyaculaba huyendo mientras continuaban los insultos y las patadas.
Acompañando una de mis manos con la suya, hizo que sacara de su bragueta su verga no muy empalmada y, actuando constantemente sin hablar demasiado, me desabrochó las faldas, me acostó en el canapé, me subió la camisa hasta el pecho y, montando sobre mis dos muslos, que había abierto completamente, con una mano me entreabría el coño todo lo que podía, mientras con la otra se la meneaba con todas sus fuerzas.
Se instaló en un sillón, con el plato colocado sobre una mesa cercana contra la cual apoyó medio cuerpo, con la nariz cerca de la mierda, alargó sus piernas, yo me instalé en un asiento bajo, cerca de él, y habiendo sacado de su bragueta, una imitación de verga blandengue en vez de un miembro real, a pesar de mi repugnancia, me puse a chupetear aquella bella reliquia, esperando que por lo menos adquiriría un poco de consistencia dentro de mi boca.
Y mientras tanto se desabrocha la bragueta y se saca un miembro negro y arrugado que no tenía trazas de aumentar mucho de tamaño.