borrarse

Traducciones

borrarse

vr (la vista) to blur, to become blurred o blurry
Ejemplos ?
Una tristeza infinita se extendía, con la noche, sobre la llanura; el mismo viento callaba, y todo, sepultándose en un silencio color de tinieblas, parecía borrarse paulatinamente de la vida.
El cruzamiento general puede transformarse en cruzamiento especial; pero el segundo no puede transformarse en el primero. Tampoco pueden borrarse el cruzamiento de un cheque ni el nombre de la institución en él designada.
Gustábale, eso sí; gustábale para la charla y el devaneo, para la somera intriga amorosa, para la superficie y la película del sentimiento, que ni sentimiento llega a ser, bien mirado; pero había momentos en que, a aquella mujer que le gustaba, creía Cayo detestarla con todo su corazón, y de buen grado le diría la frase del hierro al imán: «Te odio más que a cosa alguna, porque atraes y no eres capaz de sujetar.» La tristeza y la preocupación que algunos más observadores notaban en Cayo no tenían otro origen sino esta idea, que, en vez de borrarse se alzaba de relieve, a cada día más importuna, más tenaz, más torturadora.
En una palabra, si esta imagen puede resumir las impresiones que el hombre elegante produce en una joven ignorante, ocupada sin cesar en reparar medias, en remendar la ropa de su padre y cuya vida había transcurrido en aquella sombría casa, sin ver pasar por su silenciosa calle más que un transeúnte por hora, la presencia de su primo hizo surgir en su corazón las emociones de fina voluptuosidad que causan a un joven las fantásticas figuras de las mujeres dibujadas por Westall en los álbums ingleses, y grabadas a buril por los Finden con tanta habilidad, que llega a temerse que, soplando sobre el cartón, lleguen a borrarse aquellas apariciones celestes.
Y así, cuando yo supe que abandonada a tu dolor morías, y que en tu muda y lánguida tristeza renunciabas a ver junto a tu lecho, quien, al rodar sin vida tu cabeza, recogiera el laurel de tu grandeza y el último sollozo de tu pecho; cuando yo supe que en la huesa insana te inclinabas por fin pálida y sola, sin que el adiós de tu alma soberana se enlutara la cítara cubana ni gimiera la cítara española; al darte mis adioses, los adioses de la eterna y postrera despedida, sentí que algo de triste sollozaba de mi dolor en el oscuro abismo, y que tu sombra que flotaba arriba, al extinguirse y al borrarse iba llevándose un pedazo de sí mismo...
La participación de la segunda persona puede asimismo quedar representada, en lugar de por rasgos visuales, por los ademanes que se atribuyen a la primera, las palabras que se colocan en sus labios o la situación en que se la incluye. En este último caso, comienza a borrarse la definida diferencia existente entre identificación y formación mixta.
Y aunque jamás de su alma borrarse la imagen pueda, como una amuleto místico mantiénese dentro de ella, y su espíritu acompaña, mas conformidad perpetua guarda con él, y aunque triste, su espíritu no atormenta.
Cuando Ovidio Decroly habló de la urgencia de globalizar la enseñanza lo hizo como un satisfactor que respondiera al sincretismo infantil y a las necesidades e intereses de los niños. La maldición del homúnculo principiaba a borrarse.
Esta vaga idealización del teatro no era en realidad más que la idealización del lugar en que Virginia debía encontrarse en ese instante, o mejor dicho; era una apoteosis infantil de su imaginación a la visión divina cuyo recuerdo no podía borrarse de su espíritu.
Poco tardó, sin embargo, en borrarse el recuerdo del ridículo industrial ante un suceso gravísimo, único, que señalaba honda huella de luz en el alma juvenil de Clara.
Alguno de los que se entretienen en poner letreros en las paredes había escrito, sin embargo, con yeso en una esquina, que no parecía sino que se estaba saliendo, aun antes de borrarse: Gobernación.
Sumiéronse los tiburones en busca del negro, y todas las miradas quedaron fijas en un remolino que no tuvo tiempo a borrarse, porque casi incontinenti una mancha de espumas rojas coloreó el mar, y en medio de los hurras de la marinería y el vigoroso aplaudir de las manos coloradotas y plebeyas de los mercaderes, salió a flote la testa chata y lanuda del marinero que nadaba ayudándose de un solo brazo, mientras con el otro sostenía entre aguas un tiburón apresado por la garganta, donde traía hundido el cuchillo...