boquita


Búsquedas relacionadas con boquita: viejito
Traducciones

boquita

bouchette

boquita

SF boquita de piñónpursed lips pl
Ejemplos ?
La pobre niña cumplió la primera parte de la penitencia, pero el duque, a quien la ceremonia le había excitado, y que después del fallo le había manoseado prodigiosamente el culo, soltó villanamente todo su semen en aquella linda boquita, y amenazóla con estrangularla si rechazaba una sola gota, y la pobre desgraciada se lo tragó todo, no sin una gran repugnancia.
No hubo nada de nuevo hasta la hora del café; estaba servido por Gitón, Adonis, Colomba y Hébé; estos cuatro niños estaban atiborrados de cuantas drogas pueden provocar ventosidades, y Curval que se había propuesto hacer peer, recibió pedos en gran cantidad. El duque se hizo chupar la verga por Gitón, cuya boquita apenas podía contener el enorme miembro que se le presentaba.
Y se sobresaltó el gaucho, como si hubiera oído hablar la misma boquita del revólver, redonda, negra, reluciente, que guiada por un ojo agrandado de todo el esfuerzo de mantener cerrado el otro, y con agudeza de visión duplicada por la ceguera del compañero, espiaba cualquier gesto, cualquier movimiento que hubiese tentado hacer.
Ojos negros y chispeantes, tez morena, abundantes cabellos de ébano, boquita de indulgencia plenaria, talle esbelto y pie primoroso, era el conjunto que a los quince debía formar el tipo de la ardiente y voluptuosa criolla.
La de los Encajes contempla un punto al Pelirrojo, y después, apoyando contra el muro la cabeza, pregona con voz vibrante: Aquí está ya la gitana, que la llame a su ventana la que le quiera mercar; lleva las randas mejores, lleva cintas de colores y lleva tiras bordás. -¡Vaya si tiées tú un pito chipé en tu boquita granate!
Una linda muchacha de veinte pascuas muy floridas, con una boquita como un azucarillo, y unos ojos como el lucero del alba, y una sonrisita de Gloria in excelsis Deo, y una cintura cenceña, y un piececito como el de la emperatriz de la Gran China, y un todo más revolucionario que el Congreso, se atravesó en el camino del doctor Angulo, y desde ese instante anduvo con la cabeza a pájaros y hecho un memo.
Al decir esto se apresuró a coger la niña, que por su parte no anduvo reacia en irse a los robustos brazos del ama, la cual, previo un «con el permiso de ucencia...», desabrochó el justillo, alzó el pañuelo de vivos colores que se cruzaba sobre su seño de Cibeles, y metiendo en la boquita del ángel lo que éste más deseaba, volvió a cubrirse con tanto recato como si delante de un regimiento se encontrase.
Ahí, en un ojo del bosque, Al lado del lago tranquilo, Debajo de los juncos hermosos Nos sentaremos sobre hojas de mora. Y entonces me dirás cuentos Y mentiras con tu boquita, Yo, con un hilo de camomila Intentaré ver si me amas.
¡Qué alto, espigado y esbelto estaba! Conservaba aquellos ojos preciosos y su boquita de ángel. La miró sin decirle una palabra; seguramente no la había reconocido.
Llanto, amago de pataleta, y en vez de llamarme ¡bruto! me llamó ¡masón! palabra que, cu su boquita de repicapunto, era el summum de la cólera y del insulto. ¡Alma mía!
Blanca cómicamente pensativa, en actitud petulante de arrobo, con mohín picaresco en la boquita, acentuando los hoyuelos de las mejillas, infladas suavemente las narices, parece que invocara; lanza luégo un suspiro de su pecho, sacude con blandura la cabeza, revuelve en torno la mirada, tiéndela al frente, y, cual si de esos ojos emanase con el candor del ángel la travesura del diablillo, fíjalos en la almohada, y, a la señal de Máximo, principia: "Soy la Princesa Blanca -tú me lo has dicho- De tal tengo los mimos, tengo el capricho; Yo soy un angelito blanco y hermoso; De ángel tengo lo dulce, lo candoroso.
Y al decir esto arrojaba algunos billetes de Banco en la falda a su mujer, que le preguntó sonriendo: -¿Y qué, se va mañana, por fin, ese arma mía? -Mañana mismo se va, gracias a Dios y a tu boquita de grana.