bonapartista

bonapartista

 
adj.-com. Partidario del bonapartismo.
adj. Perteneciente o relativo al bonapartismo.
Ejemplos ?
de la Edit.), fue aceptado por Bonaparte en el sentido en que se lo hacían. La prensa bonapartista volvió a armar estrépito contra la Asamblea Nacional.
No en vano la reacción imperialista mundial nos persigue furiosamente. Y los sicarios a su servicio son agentes de la camarilla bonapartista de Moscú.
A pesar de su pasado bonapartista, tras la restauración de los Borbones fue lo bastante hábil como para conseguir ser nombrado marqués en 1817.
Se supone que esa denominación fue adoptada por el padre José Benito Monterroso, por entonces el secretario más estrechamente ligado al caudillo quien, a su vez, lo habría tomado de los “campos de purificación” creados en España por las Cortes de Cádiz en 1812 como centros de interacción de ciudadanos de opinión bonapartista.
Preteneció a la Sociedad Económica de Badajoz de 1806 a 1820. Durante la Guerra de la Independencia fue afrancesado y perteneció a una logia masónica bonapartista que se instaló en su casa.
La instauración de la dinastía bonapartista en la figura de José I de España supuso la creación de unas nuevas armas que con el tiempo se revelarían ser el embrión del modelo de escudo nacional, es decir, representativo de la nación y no ya de la dinastía reinante.
Pero los poderes del Primer Cónsul (Bonaparte) son mucho mayores que los de los demás y no se limitan al poder estrictamente ejecutivo, configurando una dictadura bonapartista: la Constitución reconoce a Bonaparte la capacidad de promulgar leyes, nombrar y separar miembros del Gobierno, el ejército y las administraciones locales, así como nombrar a los jueces criminales y civiles.
De esa etapa, que él se empeñó siempre en mantener en penumbra, se ha documentado, no obstante, un viaje por el Caribe, su apoyo activo al legitimismo bonapartista, cierto asunto de contrabando de armas a favor de los carlistas españoles (del que extrajo algún pasaje para su relato de El tremolino) y, según parece, hasta un intento de suicidio por razones amorosas.
Un agente bonapartista (Edward Fox) intenta reclutar a D'Hubert y mandar una brigada cuando regrese el emperador de Elba, pero D'Hubert se niega.
Mientras tanto Napoleón convocó en Bayona a dos centenares de «notables» para que elaboraran la «Constitución» de la nueva monarquía bonapartista.
Pero la mayoría de los «notables» dispuestos a apoyar a la nueva monarquía bonapartista se opusieron a que la disolución de la Inquisición figurara en el texto constitucional.
Cuando escucha esto, Feraud, también ahora un general de brigada y un líder bonapartista, declara que D'Hubert es un traidor al emperador.