Ejemplos ?
Las más pequeñas se deslizan por debajo del vientre de la cantora, que, bonachona y tolerante, levanta las patas traseras para no estorbar su camino.
Los hombres más ilustres del momento serán los huéspedes de ese centro, allí sonreirá suavemente Renán, moviendo la gran cabeza bonachona...
Obvia cursilería para muchos, arrinconado en el olvido, el buen maestro contemplará el ascenso de quienes fueron sus alumnos y desde el silencio de su satisfacción, acaso bonachona, como aquel viejo maestro citado por Don Vicente Riva Palacio, en su cuento El buen ejemplo, aceptará gustoso la convicción de ver a su antiguo niño, o adolescente, o joven, encumbrarse para el bien social.
Corra usted con eso, que yo salgo a todo. La Vejeta, por bonachona que fuese, empezó a entrar en desconfianza, y le contó a un galgo, amigo suyo, lo que le pasaba.
El galgo, que era listo, estuvo al punto al cabo de que la Zorra le iba a jugar una de sus pasadas a la bonachona de la Vejeta, y le dijo: -Siegue usted el trigo, métalo en la era y escóndame usted a mí en una gavilla, sin dejar más descubierto que un ojo, para que pueda ver lo que pase.
Sobre el rojo de la pared, cubierta con opaco tapiz de lana, brillaban las cinceladuras de los puños y el acero terso de las hojas de dos espadas cruzadas en panoplia sobre una rodela, y destacándose del fondo oscuro del lienzo, limitado por el oro de un marco florentino, sonreía con expresión bonachona, la cabeza de un burgomaestre flamenco, copiada de Rembrandt.
Y mientras hablaba iba acercándose al forastero, quien lo veía venir un sí es no es inquieto, pero aquella sonrisa bonachona y aquella ingenua alegría desterraron de su espíritu una naciente sospecha.
Había algo en el tono de esta contestación que hizo a Uriah mirar al que hablaba con una expresión siniestra y suspicaz; pero viendo la cara bonachona de Traddles, sus modales sencillos, y sus cabellos erizados, siguió hablando con una sacudida en todo su cuerpo, pero especialmente en su garganta.
Y así andaba por la vida lleno de esa majestad bonachona que dan la conciencia de un gran talento, la fortuna y cuarenta años de una vida laboriosa a irreprochable.
-Ya veremos cómo hacer felices a esos pobres diablos -parecía decir la sonrisa bonachona de Su Majestad don Pedro Pablo I de Cumaná.
--gritó una voz desde la marmita de la sopa y Alicia se volvió justo a tiempo para ver la cara ancha y bonachona de la Reina blanca sonriéndole por un momento antes de desaparecer del todo dentro de la sopa.
Fue a pedir a la vizcacha le prestase su casa para la noche de las bodas; y la otra, bonachona, consintió, pasándose a vivir en casa de una parienta, para no turbar la luna de miel de su huésped.