bofetada


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bofetada

1. s. f. Golpe dado en la cara con la mano abierta le amenazó con una bofetada si no se comía las lentejas. bofetón, tortazo
2. coloquial Desprecio, desaire, ofensa que humilla ha constituido una bofetada para su orgullo. afrenta
3. darse de bofetadas coloquial No estar en armonía, desentonar esos zapatos se dan de bofetadas con el bolso que llevas.

bofetada

 
f. Golpe que se da en el carrillo con la mano abierta.
fig.Desaire, desprecio u ofensa.

bofetada

(bofe'taða)
sustantivo femenino
1. golpe dado con la mano abierta en la mejilla dar una bofetada
2. sensación repentina de calor o frío bofetada de calor
3. ofensa realizada a una persona El despido fue una bofetada para el empleado.
Sinónimos

bofetada

sustantivo femenino
bofetón, cachete, cachetada, guantada, guantazo, torta, tortazo, galleta (irón.), sopapo, castaña (col.), chufa (col.), chuleta (col.), tabanazo, manotazo.
Todos se refieren a un golpe dado, especialmente, en la cara, menos tabanazo y manotazo, que son golpes dados con la mano en cualquier parte del cuerpo.

bofetada:

cachetegalleta, soplamocos, revés, guantazo, coscorrón, cachetón, sopapo, mamporro, bofetón, manotazo, pescozón, papirotazo, tabanazo, torta, tapaboca, mojicón, chuleta, guantada, cate, tortazo,
Traducciones

bofetada

slap, buffet, smack, box

bofetada

Backpfeife, Tätsche, Tatschkerl, Watsche

bofetada

gifle

bofetada

bofetada

bofetada

صفعة

bofetada

SLAP

bofetada

SLAP

bofetada

סטירה

bofetada

SF (= tortazo) → slap in the face; (= puñetazo) → punch, punch in the face
dar de bofetadas a algnto hit o punch o slap sb
darse de bofetadas [personas] → to come to blows; [colores] → to clash

bofetada

f. slap.
Ejemplos ?
Y entonces tenía usted que soltar la carcajada, porque Fulano de Tal era un carpintero, largo, seco y doblado, casi enroscado, como las cintas de madera o virutas que sacaba con su garlopa. Refiriendo una rumantela, y ponderando una bofetada que en ella había dado, decía, verbigracia.
Conociendo, como yo conocía al uno, no era muy aventurado creer que el derribado por la bofetada tenía que ser el otro, por recio que fuese.
Su flaca mejilla estaba a mi alcance, y le di tal bofetada, que mis dedos se estremecieron como si los hubiera metido en el fuego.
Cuando Curval le ha eyaculado en el culo (y ha sido el último que ha pasado), cuando lo ha hecho, digo, la tumba de una bofetada dada con toda su fuerza.
Y con tal acento de zumba hubo de decir esto Currito, que exclamó el Matraca con voz dulce y un tanto irónica, dirigiéndose a los amigos del temible progenitor de Toñuela, que sonreían y lo miraban de un modo que estaba pidiendo a voces la bofetada.
Disgustó tanto al padre el rostro del mancebo, que le sacudió la más enorme bofetada que hasta el día se ha pegado en toda su provincia.
Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada.
Verás que la zagala gentil que te embelesa, es una mocetona de alborotada greña, de libras y boyante, que tosca faldamenta, sin cintas ni guirnaldas, con lodo y almadreñas; verás que si, ofuscado, audaz la galanteas, no la colora el rostro, como tus trovas cuentan, las tintas sonrosadas de púdica vergüenza; sino que, ardiendo en ira, como fornido atleta, a bofetada limpia te salta un par de muelas.
¡Mirad si estuviera mejor este bellaco en ellas, sirviendo a su Majestad, que no andarse bailando de lugar en lugar y hurtando de venta en monte! A fe de soldado, que estoy por darle una bofetada que le derribe a mis pies.
Saltó, rugiendo de ira, pero ileso, el marinero; llegó hasta la agresora y, bañándola en sangre la cara con una sonora bofetada, la tendió en el suelo cuan larga era.
Pues tanto, tanto, no lo sufrió jamás un Seturas.» Y, sin otras explicaciones, largó una bofetada al más cercano, a quien metió de cabeza en el escaparate de una pastelería.
El telegrama de Lisboa, pues, parece decirnos a los que no hicimos coro a los mangoneos del demócrata Orense y los vítores del republicano Castelar, antes de la revolución, ni después de ella a las súplicas de los agentes reales: «¡Qué ganga os habéis perdido, estúpidos, con la solemne bofetada que os di en otro telegrama famoso, de reciente fecha!