Ejemplos ?
Pérez Sánchez supone que antes completaría su formación en Madrid en contacto con Juan van der Hamen, por las características de su obra, de una sutileza extrema y «más próxima desde luego al bodegonista madrileño que a su rudo maestro toledano».
En 1632 o 1634 firmó la Magdalena arrepentida de la iglesia del Divino Salvador de Sevilla, única obra de género religioso que de él se conoce, con claras influencias de Zurbarán y una sensibilidad de bodegonista puesta de manifiesto en la descripción de las joyas desparramadas por el suelo, así como en el tratamiento de los objetos, propios de una vanitas, dispuestos sobre la mesa.
Heda, los cuatro procedentes del legado Fernández-Durán, y obras del también bodegonista Jan Davidszoon de Heem, un raro ejemplo de este género de Gabriël Metsu, un retrato de Gerard ter Borch, varias obras del costumbrista Adriaen van Ostade, el claroscurista Mathias Stomer, los paisajistas Herman van Swanevelt y Simon de Vlieger, el pintor de animales Paulus Potter, los italianizantes Salomon de Bray y Jan Both y una importante serie de Philips Wouwerman.
Así, cuando en 1633 los alcaldes de la casa de Su Majestad ordenaron recoger y examinar los retratos de los reyes que tuviesen los pintores en sus casas y los que estuviesen expuestos en público, pues juzgaban que muchos de ellos eran indecentes o contrarios al arte, sometiendo ochenta y siete de ellos a la censura de Velázquez y de Vicente Carducho, Barrera fue uno de los pintores afectados junto con el también bodegonista Antonio Ponce.
También reclamó al considerado como mejor bodegonista napolitano del siglo XVII, Giuseppe Recco, pero falleció poco después de desembarcar en el puerto de Alicante.
Inicia su formación académica en la Escuela de la Real Academia de Bellas Artes de esa ciudad en el año 1873, permaneciendo en ella bajo la tutela artística del bodegonista y paisajista Julián Sanz del Valle hasta el año 1881.
De nuevo en Roma (1619), comenzó a pintar las figuras en cuadros de naturalezas muertas de otros artistas, sobre todo del Maestro de la naturaleza muerta Acquavella, bodegonista de gran talento.
Pintado con una gama de colores fríos y unos tipos angélicos femeninos característicos del pintor, lo que en él atrae poderosamente la atención es precisamente la mesa cubierta con un mantel blanco, donde los pliegues del planchado y los objetos sobre ella han sido tratados con la visión minuciosa y detallista propia de un bodegonista.
De la pintura religiosa, de la que existe información documental, únicamente ha llegado a nuestros días una Virgen de los desamparados firmada en 1644, Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid, que es en rigor un bodegón o trampantojo de la venerada imagen en su altar, entre dos candelabros y totalmente recubierta de joyas, relicarios, rosarios y miniaturas pintadas, en cuya descripción el pintor ha puesto todos sus conocimientos de bodegonista.
Al Labrador se le venían atribuyendo dos pequeños óleos del Museo Cerralbo de Madrid con racimos de uvas blancas sobre fondo negro, un tipo de composición que se creía característico del pintor de las Navas, en uno de los cuales, a raíz de la exposición que se le dedicó en el Museo del Prado en 2013, se encontró la firma de Miguel de Pret, un mal conocido bodegonista flamenco activo en Madrid por los mismos años.
A este momento deben pertenecer obras como El concierto de la Galería Nacional de Arte Antiguo de Roma (1622), en las que subyace cierta sensualidad, al aparecer situadas frecuentemente en casas de placer, y los objetos (partituras, instrumentos musicales) son tratados con la precisión propia de un bodegonista.
En el primero el gusto por la representación exacta de la naturaleza propia de un bodegonista y el amor al detalle que recibe de la pintura flamenca se advierte en cuadros como la Alegoría de la Vanidad del Kunsthistorisches Museum de Viena y El sueño del Caballero de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, tanto como en la pintura religiosa que constituye su especialidad, no faltando, con todo, los recuerdos de Velázquez y de la escuela veneciana que se pueden apreciar en obras como el Socorro de Génova pintado para el Salón de Reinos (Prado).