bobalicón


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bobalicón, a

adj./ s. coloquial Que es bobo o tonto es tan bobalicón que cree las mentiras más inauditas. tontorrón

bobalicón, -cona

 
adj.-s. fam.Aum. de bobo.
Sinónimos

bobalicón

, bona
adjetivo y sustantivo
Traducciones

bobalicón

/ona
A. ADJutterly stupid
B. SM/Fnitwit, clot, dumbbell (EEUU)
Ejemplos ?
Petronio es grueso, bobalicón y lleva siempre su convencional uniforme de bedel, de color rojo (cuando las historietas se publicaban en color).
En la exploración de la cara es donde se aprecian más datos clínicos y entre ellos destaca: Amimia: se le llama cara empastada o cara de payaso, debido a tumefacción palpebral, palidez cérea en la que resalta el enrojecimiento malar (chapetas malares), con inexpresividad manifiesta, aspecto tosco, bobalicón.
Sin embargo, los muchachos lo encuentra y éste arremete furioso contra Trifón, pero Ernestillo le dice que no reclame, pues él le hizo lo mismo a Trifón en el episodio llamado "Bobalicón", cuando Memín insistía que Trifón llevaba un globo debajo de su traje y, como éste se encontraba desmayado, Memín creyó que Trifón había fallecido y lo enterró entre bolsas de cemento y sólo se le veían los zapatos a Trifón.
La revista contaba con viñetas de humor gráfico con personajes como Don Cangrejo, un antiperonista acérrimo; Mister Whisky and Soda, un periodista estadounidense y Bobalicón, alguien "con pocas ideas", que creía a rajatabla lo que leía en los diarios "serios" y "de opinión"; entre otros.
Pumba es un robusto jabalí, un poco torpe y bobalicón, pero compensa sus lentos procesos de pensamiento con empatía y buena intuición.
La letra, como era costumbre de Clarke, carece de pretensión audible con lo que cae en un discurso prácticamente bobalicón y simplista.
Pero en aquellas que aparentan celos, descubrimos que el celo es un sentimiento cuya finalidad es demostrar amor intenso inexistente, hacia un_ bobalicón que sólo cree en el amor cuando el amor va acompañado de celos.
Juanita Erze dio al bobalicón de su marido dos retoños que, por la pinta, denunciaban de á legua que en lo de la paternidad no huJbo trampa.
Y sin embargo, hubo público bobalicón que llamara a la escena al asesino poeta y que, en vez de tirarle los bancos a la cabeza, le arrojara coronitas de laurel hechizo.
Nuestro niño replica: «Nones», y pierde; pero a la segunda vez gana, porque entonces se dice a sí mismo: «El bobalicón tenía pares la primera vez, y su cantidad de astucia es justamente la suficiente para llevarlo a poner nones en la segunda; por consiguiente, apostaré «nones»; apuesta a nones, y gana.
A medida que vamos desapareciendo los que conocimos y tratamos hasta 1857 ó 58, en que murió, al fraile seudohistoriador, empieza a tomar consistencia la especie de que realmente escribió historia patria y que escribió largo y ceñido, y hasta ha habido benditos de Dios que, al solicitar libro en el salón de lectura de la Biblioteca Nacional, han pedido la Historia del Perú por el Padre Urías, no faltando algún memo o bobalicón que adjudicara la paternidad del libro a Vidal y Uría, clérigo batallador de reciente fecha, que no flojo escándalo provocara con su biliosa pluma.
Por consiguiente, tenía algún método para acertar, y éste se basaba en la simple observación y el cálculo de la astucia de sus contrincantes. Por ejemplo, un simple bobalicón es su contrario, y levantando una mano cerrada, y pregunta: ¿son pares o nones?