bledo

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bledo

(Del lat. blitum < gr. bliton.)
1. s. m. BOTÁNICA Planta quenopodiácea comestible, de tallos rastreros, hojas de color verde oscuro y flores rojas.
2. importar o valer un bledo coloquial No preocupar nada o valer muy poco las notas le importan un bledo.
NOTA: Nombre científico: (Blitum virgatum.)

bledo

 
m. bot. Planta de la familia quenopodiáceas (Amaranthus retroflexus). Tiene los tallos estriados y pubescentes y las hojas ovales. Las flores son unisexuales, dispuestas en espigas.
Importar un bledo. loc. adv. No valer nada; no ser importante.

bledo

('bleðo)
sustantivo masculino
botánica planta de color verde o rojizo y hojas triangulares Los cerdos se alimentan con bledos.
preocupar nada o muy poco Le importa un bledo la escuela.
Sinónimos

bledo

sustantivo masculino

no importar un bledo locución no importar un ardite, no importar un comino, no importar un ochavo, no importar un pito, no importar un huevo (malsonante).
Existen variantes como no importar un pimiento, un pepino, un rábano, etc.

bledo:

ochavopequeñez, comino, pizca, pimiento, pito, minucia, ardite, insignificancia, menudencia, nimiedad,
Traducciones

bledo

bietola

bledo

اللعنة

bledo

SM
V importar 2 A2.1
Ejemplos ?
La unión de estos dos ríos en la playa de Bledos, a un kilómetro de distancia, más o menos, del puente de este nombre, forma el vértice del ángulo que encierra el área parroquial.
Entren hijitos míos y hagan lo posible para lograr lo que nuestros mayores desearon: la plenitud del TLOQUE NAHUAQUE, la hermandad, la amistad, la solidaridad de todas las comunidades de los hombres y mujeres creadores.- Luego de la enseñanza de la danza y del canto, a veces, antes de marcharse a sus CALPULLIS, las casas de la colectividad, los barrios, solían comer bledos, esa golosina que se conoce hoy con el nombre de alegría.
Yo, pues, que no pertenecía a ninguno de estos partidos, me senté a la sombra de un sombrero hecho a manera de tejado que llevaba sobre sí, con no poco trabajo para mantener el equilibrio, otro loco cuya manía es pasar en Madrid por extranjero; seguro ya de que nadie podría echar de ver mi figura, que por fortuna no es de las más abultadas, pedí un vaso de naranja, aunque veía a todos tomar ponch o café, y dijera lo que dijera el mozo, de cuya opinión se me da dos bledos, traté de dar a mi paladar lo que me pedía, subí mi capa hasta los ojos, bajé el ala de mi sombrero, y en esta conformidad me puse en estado de atrapar al vuelo cuanta necedad iba a salir de aquel bullicioso concurso.
Más rápida que la liebre, con su ejército caprino un golpe le dio al destino y a los hechizos dio quiebre. Vorágines marabuntas acabaron los enredos y no quedaron ni bledos; lo que hacen mil cabras juntas.