blancura


También se encuentra en: Sinónimos.

blancura

1. s. f. Calidad de blanco la blancura de las sábanas.
2. blancura del ojo VETERINARIA Mancha blanquecina que se forma en la córnea del ojo. leucoma

blancura

 
f. Calidad de blanco.
Sinónimos

blancura

sustantivo femenino

blancura:

blancornieve, candor, ampo, albor, albicie (NoRAE), cellisca, albura,
Traducciones

blancura

Weißheit

blancura

whiteness

blancura

blankeco

blancura

blancheur

blancura

blankheid

blancura

biel

blancura

البياض

blancura

белота

blancura

白度

blancura

白度

blancura

bělost

blancura

hvidhed

blancura

blancura

vithet

blancura

SFwhiteness

blancura

f. whiteness.
Ejemplos ?
Esta doncella era muy iracunda y cada vez que su madre tenía un hijo, se molestaba tanto que su mal humor la empalidecía y adquiría una blancura tan impresionante que asemejaba la luna.
Mientras tanto, HUITZILOPOCHTLI, hecho un formidable guerrero, caminaba rumbo a la región del alba, el lugar de la blancura, el norte, muy lejos de sus espacios del sur amado.
Y HUITZILOPOCHTLI quedó extasiado ante la blancura aquella, pero más conmovido se notó, cuando vio a unos hombres que arduamente trabajaban haciendo bellísimos tapetes, escudos, penachos, con las plumas de las blancas garzas.
Ave triste, responde: Alguna tarde en que rasgabas el azul de enero con tu amante feliz, haciendo alarde de tu blancura, ¿el cazador cobarde hirió de muerte al dulce compañero?
Cuando penetró Joseíto en la habitación y vio a Rosario sentada en la mecedora, luciendo parte del brazo de intensa blancura y ceñido en la muñeca por anchas pulseras doradas; cruzadas las piernas de modo que dejaba ver el nacimiento de la pantorrilla que amenazaba hacer estallar la finísima media, y que ponía de relieve la magnífica redondez del muslo; libre la redonda garganta que ceñía un collar dorado, cuyos dijes reposábanle sobre la retadora curva del arrogante seno; cuando vio de aquel modo Joseíto a la Carabina, sintió algo que se le ponía sobre el corazón, y, tras algunos instantes de silencio y de mirar a Rosario como un náufrago la playa, exclamó trémulo y emocionado: -¡Ay, comadre de mi vía!
Era bastante alta, con un talle y un porte de diosa; sus cabellos, de un rubio claro, se separaban en la frente, y caían sobre sus sienes como dos ríos de oro; parecía una reina con su diadema; su frente, de una blancura azulada y transparente, se abría amplia y serrna sobre los arcos de las pestañas negras, singularidad que contrastaba con las pupilas verde mar de una vivacidad y un brillo insostenibles.
Me imaginaba que no estaba realmente muerta y que no era más que una ficción ideada para atraerme a su castillo y así confesarme su amor. Por un momento creí ver que movía su pie en la blancura de los velos y se alteraban los pliegues de su sudario.
ajo el manto de estrellas de una noche espléndida y glacial, Roma se extiende mostrando a trechos la mancha de sombra de sus misteriosos jardines de cipreses y laureles seculares que tantas cosas han visto, y, en islotes más amplios, la clara blancura de sus monumentos, envolviendo como un sudario, el cadáver de la Historia.
La diosa Atenea de ojos glaucos le dio ceñidor y la adornó con vestido de resplandeciente blancura; la cubrió desde la cabeza con un velo, maravilla verlo, bordado con sus propias manos; y con deliciosas coronas de fresca hierba trenzada con flores, rodeó sus sienes Palas Atenea.
Sembrado de azucenas estaba todo, y la blancura del jardín despedía una claridad que alumbraba la celda con rayos de luna, más vivos y lucientes que la misma plata.
¡Al fíin las vacaciones! El momento se avecina, se acerca. Las palomas revolotean su blancura por el campanario cercano. Lo ansiado se aproxima.
Por tu blancura, celos padece el Marqués Lirio, y diamantes y perlas se han negado a brillar en nuestro pecho, porque, han sufrido el martirio de ver, que ante tus ojos, eran cual blanco cirio, que quisiese a dos soles, con su brillo igualar.