birlocho

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birlocho

(Del ital. biroccio < lat. *birotium < bi, doble + rota, rueda.)
s. m. Coche de caballos de cuatro asientos, ligero, descubierto y sin puertas.

birlocho

 
m. Carruaje ligero y sin cubierta, de cuatro ruedas y cuatro asientos.
Traducciones
Ejemplos ?
¿Hubiéramos sido capaces jamás de inventar, en vez de aquellos cómodos birlochos que hasta ahora se han usado, esos escrúpulos de carruajes, esos tíburis o canastillos para costura, en que cabe, a todo tirar, grande y medio, que todo ello vendrá a pesar como una media arroba?
Los domingos y festividades rodaban aún por sus calles laterales seis o diez birlochos, con dos o cuatro bestias (se entiende tirando de ellos) engalanadas con quitapones y cascabeles, que aún no se usaban en Sevilla carretelas ni tílburis.
¡Que no se dispute con más ahínco a la destrucción final, a la dilución paulatina producida por las lluvias y el sol, la humedad y la sequía, los golpes y las composturas, la putrefacción que los desmenuza y las rajaduras que de ellos hacen saltar pedazos enteros, ciertos rodados, de construcción ingeniosa: galeras irremediablemente volcadoras, majestuosas berlinas y venerables carretelas, tílburies y birlochos, de todas formas y alturas, recuerdos de las generaciones pasadas, que los han ostentado con orgullo, cuando nuevos, en las calles mal empedradas,-o sin empedrar-, de la capital!
Ya no hay majos, que todos son elegantes; ya no hay tapadas, porque ahora se juega a cara descubierta; ya no hay jinetes, porque hay requisición; ya nadie habla de toros, porque se habla de las Cortes; ya no hay asistente, sino jefe político; frailes, volavérunt; canónigos, ¡están muy apura dos!; guarnición, Dios la dé; birlochos, por ahí andan a sombra de tejado en las cocheras de Pineda, sin osar hombrearse con los charabanes, stanops y tílburis...
Blanco y su familia al volver de Francia habían traído a la sociedad chilena el “esprit” del Segundo Imperio Francés, expresado en sus actividades sociales. Asistió, en elegantes birlochos, lo más selecto de la sociedad.
En 1919, fue inaugurado el cuartel que albergaba a la Primera y la Segunda Compañía de Bomberos de la ciudad. A inicios de siglo, corrían por las sinuosas calles de Rengo carretas, birlochos y carritos de sangre.
Desde este punto, este cómodo sistema de transporte que compitió con birlochos y carretas, comenzó a volverse bastante popular y hacia septiembre de 1872, se comenzó a conformar la red de carros de sangre, la cual disponía de 20 carros y 350 caballos para el transporte público, con servicio cada 15 minutos desde la Estación Central.