bilis


También se encuentra en: Sinónimos.

bilis

(Del lat. bilis.)
1. s. f. FISIOLOGÍA Líquido viscoso, amargo, de color amarillo verdoso, segregado por el hígado, que se vierte en el intestino y facilita la digestión de los alimentos.
2. coloquial Malhumor, irritación o cólera. ita
3. exaltársele a uno la bilis Irritarse, encolerizarse se le exaltó la bilis al oírle decir tales barbaridades.
NOTA: En plural: bilis

bilis

  (voz latina)
f. Líquido viscoso, amargo, ligeramente alcalino, segregado de modo continuo por el hígado, que se acumula en la vesícula biliar y pasa al duodeno en la digestión.
fig.Cólera, ira, irritabilidad.

bilis

('bilis)
sustantivo femenino
secreción del hígado de color amarillo La bilis activa la digestión.
ponerse de muy mal humor Salió del despacho echando la bilis.
Traducciones

bilis

bile, gall

bilis

galde

bilis

Galle

bilis

bile, amer

bilis

bile

bilis

gal

bilis

galla

bilis

bile

bilis

žluč

bilis

胆汁

bilis

담즙

bilis

SF INV (Med) → bile
descargar la bilis en o contra algnto vent one's spleen on sb
se le exalta la bilishe gets very cross
eso me revuelve la bilisit makes my blood boil
tragar bilisto put up with it

bilis

f. bile, gall, bitter secretion stored in the gallbladder.

bilis

f bile
Ejemplos ?
En toda la noche no ha dormido. No se ha desayunado. La bilis le tiñe de amarillo el rostro. Llega a la oficina. Los compañeros están de broma; se preparan a festejar una alegre Nochebuena, si les cae al otro día el premio -vamos, aunque no sea el mayor se contentarán-.
Su ilustrísima, despojándose de la mansedumbre sacerdotal, dejó desbordar su bilis hasta el extremo de abofetear al escribano real que le notificaba una providencia.
Como lo valiente no quita lo cortés, apuró la copa don Lesmes e hízole el propio efecto de un vomitivo, y salió dando traspiés, con la bilis sublevada y la cabeza como una devanadera, echando sapos y culebras por la boca.
Iba conmigo a la redacción, al Bilis-Club, en la Cervecería Escocesa (no sé si irá todavía), y siempre que yo tenía dos butacas para un teatro, una era suya sin remedio.
Parece que el cómico empresario dispensaba en el reparto de papeles ciertas preferencias a una nueva actriz conocida por la Inesilla, preferencias que traían a Miquita con la bilis sublevada.
Parece como si todo el duende del mundo clásico se agolpara en esta fiesta perfecta, exponente de la cultura y de la gran sensibilidad de un pueblo que descubre en el hombre sus mejores iras, sus mejores bilis y su mejor llanto.
Pero el joven sintió tanto dolor e indignación por el fin trágico de su hermana, que no pudo soportarlo: apoderose de él una profunda pena, inflamose su bilis y cayó en un profundo delirio seguido de ardiente calentura, de modo que necesitó los cuidados de un enfermo de gravedad.
Cerrado el trato, fingieron tener necesidad, para refrescar las emrañas del enfermo y purgar su bilis, de esta poción por excelencia que los profesionales llaman poción sagrada.
Mirele de hito en hito, creyéndole muy interesado en alguna desgracia sucedida o un furioso digno de atar por no saber explicarse sino a porrazos, como si los trastos de nadie tuviesen la culpa de que en Madrid se publiquen folletos dignos de la indignación de nuestro hombre. –Pero, señor don Marcelo, ¿qué folleto es ése, que altera de ese modo la bilis de usted?
El canal hepático, antes y después de su reunión con el canal cístico-canal colédoco está muy ampliado y llega a tener seis líneas de diámetro; a la distancia de una pulgada y media de su orificio duodenal, recupera sus dimensiones naturales; y en este punto existe un cálculo de unas cinco líneas de diámetro que se opone al pasaje de la bilis al intestino, pero no del todo, pues está libre y suelto en la parte dilatada y atrás de él no existe ninguna colección biliosa, ni aún en la vesícula que está casi vacía de bilis.
-¿Y qué ha con conseguío con ponerle a su gachí, sin que ésta le haiga faltao, una alcancía en la carita gitana?, ¿y qué ha conseguío con poner al Carambuco goliendo a algodones fenicáos? -Pos aliviarse de la bilis -le repuso el de los Caracoles encogiéndose de hombros.
En cambio, hay en su obra tanta destemplanza y tanto ex- ceso de bilis para hablar del general Vivanco, que no se puede menos que negar la imparcialidad al escritor.