Ejemplos ?
El Almirante No hablemos más de eso. ¡Pelillos a la mar! El General (¡Llama pelillos a aquel bigotazo!) El Rey ¡Ea, General, andando! Salgamos por la puerta secreta.
A tu alrededor no ves más que gentes absurdas, y cuando llevas viviendo con ellas dos o tres años, tú mismo, poco a poco y sin darte cuenta, te vas volviendo también absurdo... En un destino inevitable. (Rizándose los largos bigotes.) ¡Qué bigotazo más enorme he echado! ¡Qué bigote más tonto!
Así como los soldados del Real de Lima llamaban la atención por el morrión de pelo de oso y por el bigotazo postizo que lucían en las paradas militares, así el día de la entrada de los talaverinos, la gente se iba tras ellos, no porque cautivase a nadie la marcialidad o aspecto de los soldados, sino porque fue el primer batallón que trajo cornetas.