Ejemplos ?
«Lo que tengo es frío -repetía-, mucho frío, querida; la nieve de tantos años cuajada ya en las venas. Te he buscado como se busca el sol; me arrimo a ti como si me arrimase a la llama bienhechora en mitad del invierno.
Un día de verano, en que hacía un exagerado calor, ella, tan encerrada en su castillo de acero inoxidable, se le ocurrió abrir la enorme ventana de su habitación, ubicada en la torre más elevada de la construcción, para refrescar un poco el ambiente cálido y miró que una tormenta bienhechora se aproximaba.
Con tanta lluvia bienhechora, ANAHUAC se había convertido en un exuberante paraíso, como aquél que decían se había creado en otros tiempos y que existía muy lejos de allí, por el este, cerca del mar: TAMOANCHAN.
Los que éramos jóvenes en aquellos días legendarios no sentíamos dominado el espíritu por la embriaguez de la victoria ni afligido el corazón por los sacrificios de la grandiosa lucha; satisfacciones y dolores ante otra preocupación, otra atracción; era el progreso, el engrandecimiento y la felicidad de Chile, era su misión bienhechora en el continente sudamericano.
Y si un colega el capital expone y la fortuna ruin se lo devora, la amistad de don Luis se lo repone, sin desear su mano bienhechora del que el favor recibe más usura que gratitud… y próspera ventura.
MARSILLA. Para la Reina será. Haz, pues, que a mi bienhechora vea: por Dios te lo ruego. ZULIMA. Conocerás aquí luego a la Reina tu señora.
Un día en que estaba llorando a lágrima viva vio aparecer, cerca de la fuente a Blanche-Fleur, al hada bienhechora que todo el mundo amaba, porque era la única de entre las suyas a la que le gustaba hacer el bien.
Amo, ergo sum! Este amor, Orfeo, es como lluvia bienhechora en que se deshace y concreta la niebla de la existencia. Gracias al amor siento al alma de bulto, la toco.
Los propios temas de cada día devanaban, en efecto, los novios: la casita cercana a Bellavista, que Mercedes les compró, generosa, por regalo de boda; la amabilidad de aquella señora, que era la madrina insustituible, y a quien Mariposa, de odiarla como rival, pasó a amarla como bienhechora; don Venancio, que sería el padrino, por haber declarado con firmeza el pintor su aversión a apadrinar acto alguno sujeto a leyes y convenciones; la dulce paz del amor correspondido en manso hogar; la honrada complacencia de ver conseguido para siempre lo que tantas veces se desesperó de alcanzar nunca; el enojo de que tenga cada jornada tantas horas y no sea más breve, para mayor aproximación del codiciado nudo eviterno.
La democracia, que es la libertad, no se legitima, no es útil ni bienhechora sino cuando el pueblo ha llegado a su edad madura, y nosotros somos todavía adultos.
Y pues al fin te plugo, árbitro de la suerte soberano, que, suelto el cuello de extranjero yugo, erguiese al cielo el hombre americano, bendecida de ti se arraigue y medre su libertad; en el más hondo encierra de los abismos la malvada guerra, y el miedo de la espada asoladora al suspicaz cultivador no arredre del arte bienhechora, que las familias nutre y los estados; la azorada inquietud deje las almas, deje la triste herrumbre los arados.
Estará perdido, desaparecerá para siempre, y ningún resto suyo será encontrado si la providencia no le da tiempo para dedicar una oración al gran santo Hubert, si no encomienda su alma a nuestra buena señora, la Virgen bienhechora del Rocher de San Martín, y si refugiado detrás de alguna pared u otero, no se santigua devotamente ante la proximidad de la caza diabólica.