Ejemplos ?
Pero nosotras estamos aquí, como todas las muñecas, para defenderlos y evitar tal fechoría. ¡HASTA LUEGO BIBLIOTECA DE LAS MARAVILLAS!
Que en esta ciudad de, manos gobiernos de guerra en su distrito lo que hize por su mandato en acuerdo de su presidente y los oydores representa a Don Francisco Marcelino Gonzáles, Chancillería Don Francisco Marcelino Gonzáles. Archivo Alcaldía Municipal Santa Rosa de Copán. Biblioteca del Virreinato de Nueva España, Guatemala.
Recorrido que hubo aquella persona varias habitaciones, encontrando al paso a nuevos sirvientes que se limitahan a repetirle: El señor está en la biblioteca....
Me valgo aquí de los archivos del Instituto, sus obras publicadas, algunas de las cuales, en sus primeras ediciones poseo en mi biblioteca, las reediciones que ordenó su hijo, nuestro colega y amigo Hernán Ferreiro, con el título “La disgregación del Reyno de Indias” que editó Barreiro y, también a su cuidado, los “Estudios Históricos e Internacionales” que incluyó en sus series el Instituto Artigas del Servicio Exterior dirigido entonces por el señor Héctor Gros Espiell, numerario de esta Academia.
Examinamos el musgo de las junturas de los, ladrillos, y no encontramos que lo hubieran tocado. — ¿Buscaron ustedes entre los papeles de D, por consiguiente, y entre los libros de su biblioteca?
Etchegoyen dispuso primeramente que la Biblioteca Nacional dedicase $200.- de su rubro para adquisición de publicaciones, a la compra de cien ejemplares de todas las que editara el Instituto, y esta resolución, por sí sola, nos ha proporcionado una entrada de $1.400.-.
Se agachó a recogerlo y en ese preciso momento, Miguelón se hizo tan Miguelito que se estampó en una de las páginas del libro que ahora se elevaba para ser parte de la biblioteca del maravilloso castillo volante.
- dijo al vendedor, claro que en francés.- Soy sólo un curioso que quiere tener en su biblioteca un libro en sánscrito, pues en realidad sólo me importa lo gracioso de sus rasgos, pues ni sé de qué trata.
(Y alguno que otro adulto) Primera Edición 1993 En recuerdo de Edward Lear, pionero del sin sentido… LA BIBLIOTECA DE LAS MARAVILLAS Hoy la descubrí a cinco calles de mi casa.
¿Qué dice la asamblea de libros eruditos e indoctos, monografías y manuales? ¿Qué dice la biblioteca? Yo he dicho; que hablen ahora los demás.
Al anochecer de una tarde oscura y tormentosa en el otoño de 18..., me hallaba en París, gozando de la doble voluptuosidad de la meditación y de una pipa de espuma de mar, en compañía de mi amigo C. Auguste Dupin, en un pequeño cuarto detrás de su biblioteca, au troisième, No.
Juan el II en 1434 autorizó con su silencio la destrucción de la biblioteca y escritos del famoso Marqués de Villena, hombre que con amor y talento cultivaba las ciencias naturales.