biógrafo

biógrafo, a

s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que escribe una biografía.

biógrafo, -fa

 
m. f. Escritor de vidas particulares.
Traducciones

biógrafo

biographer

biógrafo

biografo

biógrafo

Biograph

biógrafo

biographe

biógrafo

biógrafo

biógrafo

životopisec

biógrafo

伝記

biógrafo

levnadstecknare

biógrafo

/a
A. SM/Fbiographer
B. SM (LAm) (anticuado) (= cine) → cinema, movie theater (EEUU)
Ejemplos ?
Relatando las conferencias que dio en Inglaterra, dice un biógrafo que «parecía tener el poder de convertir un aposento ordinario, una casa de Londres, un aula académica, una reunión popular, en vehículo de su serenidad india».
Hablar de naturalidad a Stendhal era ponerle en el disparadero. Pronto se anudó un comercio de amistad entre Beyle y la condesa de Montijo — refiere un biógrafo del sin par novelista.
Su obra literaria y de biógrafo crítico, incursionó con arrogancia y en forma exitosa, los campos del ensayo, de la poesía, la crítica y la traducción de las lenguas clásicas.
Las censuras de Quintana á la masonería y á Riego se encuentran en este caso. Cuando el biógrafo vuelve los ojos á D., no esperamos que se contente con la pintura de sus facultades oratorias que hizo el libro de Los oradores de 1869, porque siendo él médico distinguido y en tal concepto depositario de los temores de la familia acerca de la salud del gran poeta, á quien reconoció y asistió alguna vez en Cabeza del Buey, pudo y debió avalorar mejor que nadie «aquel esfuerzo profundo que le costaba la oratoria», según el libro citado, y la oportunidad de aquellas otras frases: «su estómago trabaja más que el pulmón».
Dice, pues, su médico y biógrafo, que después de reconocerle, para levantar su espíritu mortificado, más que por el mal, por la impaciencia en que le tenían los reiterados telegramas de Cánovas llamándole á la corte, «-Tiene V.
De los actos de su vida y del carácter contradictorio y vago de sus facultades anímicas, no hallamos á la verdad en este trabajo los rasgos analíticos y las novedades que eran de esperar de un biógrafo que escribe en el riñón mismo de la comarca que fué cuna de Moreno Nieto, rodeado de sus amigos y compañeros de infancia y quizá de recuerdos materiales del breve paso que hizo por el mundo aquella abeja del pensamiento, incansable en beberle á todos los sistemas y todas las doctrinas sus esencias más recónditas, y es tanto más sensible que no lo haga así el Sr.
A estas, pues, consagra casi exclusivamente su trabajo el biógrafo de Cabeza de Buey con amor, según hemos dicho, y con buen criterio filosófico, comparando á Moreno Nieto con los nombres de los buenos tiempos de la artística Grecia, sin otra salvedad que advertir que en él todas las doctrinas modernas estaban en confuso tropel refundidas y sabiamente amalgamadas, conceptos más contradictorios en la apariencia que en la realidad, y que no lo parecerían tanto si los precediera un buen estudio psicológico del personaje.
La bienaventurada había llegado, de éxtasis en éxtasis, a quedarse tan imbécil, que «la ensayaron para la cocina, y hubo que renunciar, todo se le caía de las manos», según cuenta su respetuoso biógrafo, monseñor Bougaud.
Adiós, adiós, bienaventurado Emiliano: libre ya del trabajo de los mortales, goza de tu bienaventuranza en compañía de los Santos; y acordándote de tu biógrafo, el inútil Braulio, socórreme, alcanzando que por tu medio consiga el perdón, yo que no puedo huir de mis pecados propios, y págame en esto lo que por ti he hecho: que sean oídos mis ruegos por la intercesión de aquel cuyas virtudes he descrito, y en el último juicio sea hallado digno con aquellos a quienes, aunque indigno, presido en mi cargo pastoral.
Por otra parte, según dice el biógrafo de la Enciclopedia Italiana, el primero que niega la leyenda, es Sartorius von Walterhausen, biógrafo también de Gauss, que vivió bastante tiempo después: mediado el siglo XIX.
Bernardo Miguel Romero, que le dió albergue en su casa conventual cuando era obispo electo de Guadix en 1822, ó sea en la última época relativamente próspera que gozó Muñoz Torrero antes de la emigración á Portugal, donde tan triste sepultura le esperaba, es verosímil que conserven recuerdos suyos más importantes que los que el biógrafo ha recogido de su propia familia en Cabeza del Buey, pues su sobrino D.
Nosotros, sin el embarazo del parentesco y con datos que su biógrafo no ha podido examinar, le hemos calificado de otro modo en un trabajo que años atrás vió la luz pública en Barcelona, donde los actores de este drama contemporáneo aparecen por justos respetos disfrazados.