bernardina

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bernardina

s. f. coloquial Mentira en que se cuentan valentías o cosas extraordinarias los relatos de ellos eran todo bernardinas.

bernardina

 
f. fam.Mentira.
Traducciones

bernardina

SFyarn, tall story
Ejemplos ?
Debido a la enfermedad del prior y a la negligencia de algunos monjes, una secta llamada de los Ángeles comienza a instaurar en el convento un espiritualismo especioso en el que se entremezclan las orgías y la vida sexual promiscua; un pasadizo excavado recientemente comunica ahora el convento de los franciscanos con el de las bernardinas.
Había tres abadías de hombres de la Orden del Císter o de bernardinos en Lucelle, Neubourg y Pairis, y una abadía de mujeres bernardinas en Koenigsbrück, cerca de Leutenheim, con una veintena de religiosas e importantes derechos en el bosque de Haguenau.
La capilla del convento de Notre-Dame du Réfuge bien vale la visita, así como el convento de Saint-Bernard, de hermanas de clausura (bernardinas), con su curioso cementerio de arena y la capilla de paja y madera.
Quien echa bernardinas ha de lograr que el interpelado, no entendiéndole, ansíe entenderle. Si el ansia de entender tropezase al instante con el disparate crudo, cesaría, y el sujeto recobraría conciencia del tiempo y se percataría de las pretensiones del burlador.
Por ejemplo, en Rinconete y Cortadillo::...Le llamó y le retiró a una parte, y allí le comenzó a decir tantos disparates, al modo de lo que llaman bernardinas, cerca del hurto y hallazgo de su bolsa, dándole buenas esperanzas, sin concluir jamás razón que comenzase, que el pobre sacristán estaba embelesado escuchándole; y como no acababa de entender lo que le decía, hacía que le replicase la razón dos y tres veces.
En Francia es miembro de la Academia de Marsella, y es autor del convento de las Bernardinas de Marsella en 1741 (trasformado en 1889 en el actual Liceo Thiers).
El esoterismo es la tendencia al enigma y al oscurantismo en la expresión sibilina, ambigua, enredada y cercana a razones que no atan ni desatan o bernardinas, así que cualquier interpretación es plausible y por tanto errada.
En los textos más antiguos se mencionan berlandinas (Romancero General, Andrés Rey de Artieda, Carlos García) o bernaldinas (Juan de la Cueva). En una loa de Agustín de Rojas (1603) se estabiliza ya como bernardinas.
Gonzalo Sobejano define así la intención a que responde este género jocoso barroco:: Dicen bernardinas los ladrones para dejar suspensos a aquellos a quienes van a despojar; las dicen pícaros y pícaras para robar y seducir; dícenlas los enamorados para deslumbrar a la mujer o llegar hasta ella sorteando obstáculos y divirtiendo vigilancias, y los criados de los galanes para ayudar a éstos en sus aventuras.
Porque bernardinas dicen asimismo los fanfarrones, los charlatanes, y las dicen los pedantes de toda clase: médicos, alquimistas, letrados, estudiantes, poetas cultos y hasta predicadores.
En suma, dicen bernardinas todos cuantos, reduciendo el valor comunicativo del lenguaje a un llamamiento confuso, convierten el tiempo del que escucha en un éxtasis.
En un principio, cabe distinguirlas claramente de los llamados cuentos chinos o las hipérboles desmedradas, como por ejemplo los Hechos de Chuck Norris, género popular de la llamada literatura de corcho y de Internet emparentable con las mentiras conscientes por diversión cortesana o rodomontadas habituales en los siglos XVI y XVII como juegos de salón, equivalentes a las trolas o bolas o incluso las bernardinas clásicas.