beocio

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beocio, a

1. adj./ s. HISTORIA De Beocia, región de la antigua Grecia.
2. adj. Tonto, ignorante. necio

beocio, -cia

 
adj.-s. De Beocia.
Sinónimos

beocio

, beocia
adjetivo
Traducciones

beocio

Beotian

beocio

ADJstupid
Ejemplos ?
Sócrates: ¿No es esta misma diversidad sobre lo justo y lo injusto la única causa que ha hecho perecer a tantos atenienses, lacedemonios y beocios en la tomada de Tanagre, y después de ésta en la batalla de Coronea, donde recibió la muerte tu padre?
Al frente de los ptiotas estaban Medonte y el belígero Podarces; aquél era hijo bastardo del divino Oileo y hermano de Ayante, y vivía en Fílace, lejos de su patria, por haber dado muerte a un hermano de Eriopis, su madrastra y mujer de Oileo; y el otro era hijo de Ificlo Filácida. Ambos combatían al frente de los ptiotas y en unión con los beocios para defender las naves.
Los de Cipariso, Pitón pedregosa, Crisa divina, Dáulide y Panopeo; los que habitan en Anemoría, Hiámpolis y la ribera del divino Cefiso; los que poseían la ciudad de Lilea en las fuentes del mencionado río: todos éstos habían llegado en cuarenta negras naves. Los caudillos ordenaban entonces las filas de los focenses, que en las batallas combatían a la izquierda de los beocios.
Héctor dio muerte a Estiquio y a Arcesilao: éste era caudillo de los beocios, de broncíneas corazas; el otro, compañero fiel del magnánimo Menesteo.
Pero mencionaré los caudillos y las naves todas. Mandaban a los beocios Penéleo, Leito, Arcesilao, Protoenor y Clonio. Los que cultivaban los campos de Hiria, Aulide pétrea, Esquemo, Escolo, Eteono fragosa, Tespia, Grea y la vasta Micaleso; los que moraban en Harma, Ilesio y Eritras; los que residían en Eleón, Hila, Peteón, Ocalea, Medeón, ciudad bien construida, Copas, Eutresis y Tisba, en palomas abundante; los que habitaban Coronea, Haliarto herbosa, Platea y Glisante; los que poseían la bien edificada ciudad de Hipotebas, la sacra Onquesto, delicioso bosque de Poseidón, y las ciudades de Arna en uvas abundosa, Midea, Nisa divina y Antedón fronteriza; todos éstos llegaron en cincuenta naves.
Los beocios, los yáones, de larga vestidura; los locros, los ptiotas y los ilustres epeos detenían al divino Héctor, que, semejante a una llama, porfiaba en su empeño de ir hacia las naves; pero no conseguían que se apartase de ellos.
Teutrante, igual a un dios; Orestes, aguijador de caballos; Treco, lancero etolo; Enomao; Heleno Enópida y Oresbio, de tremolante mitra; quien, muy ocupado en cuidar de sus bienes, moraba en Hila, a orillas del lago Cefisis, con otros beocios que constituían un opulento pueblo.
Es decir, traduciendo al lenguaje de hoy ahí, en esa tierra, que los cazadores de pesos que desprecian las macanas jamás sabrán nada que haga la vida más noble, y aunque se redondeen de fortuna tendrán pobrísima el alma, siendo toda su vida unos beocios; y siglos más tarde que Platón, otro espíritu excelso, aunque de un temple distinto al de aquél, el canciller Bacon, escribió que "no se han de estimar inútiles aquellas ciencias que no tienen uso, siempre que agucen y disciplinen el ingenio".
En cada una se habían embarcado ciento veinte beocios. De los que habitaban en Aspledón y Orcómeno Minieo eran caudillos Ascálafo y Yálmeno, hijos de Ares y de Astíoque, que los había dado a luz en el palacio de Actor Azida.
Al entrar en Beocia se encontró con la oposición de una fuerza compuesta principalmente por tebanos, sus aliados beocios y argivos.
Enfrente se encontró, cerca del monte Helicón, un ejército formado por beocios, atenienses, argivos, corintios, eubeos y locrios.
Los atenienses tampoco tenían la moral muy alta: estaban demasiado familiarizados con los altibajos de su anterior larga y desastrosa guerra contra Esparta en la guerra del Peloponeso, y con la facilidad persa de cambiar de bando según sus intereses. Solo los beocios parecían estar confiados en conseguir la victoria.