bendito

(redireccionado de bendita)
También se encuentra en: Sinónimos.

bendito, a

(Part. irreg. de bendecir.)
1. adj. Que tiene un carácter bondadoso y pacífico es un bendito que jamás te pondrá objeciones. bonachón
2. adj./ s. Que es santo o bienaventurado. inocente
3. s. m. y f. Persona que es sencilla y de pocos alcances.
4. s. m. RELIGIÓN Rezo que empieza diciendo Bendito y alabado sea.

bendito, -ta

 
adj. Santo o bienaventurado.
Feliz, dichoso.
Sencillo y de pocos alcances.
Como el pan bendito. loc. fig.Comparación para encarecer el éxito de algo entre la gente.

bendito, -ta

(be'ndito, -ta)
abreviación
1. que es santo ánima bendita
2. que es sencillo y bueno hombre bendito
Traducciones

bendito

benedettto

bendito

gesegnet

bendito

gezegend

bendito

المباركة

bendito

Velsignet

bendito

Siunattu

bendito

מבורך

bendito

축복

bendito

/a
A. ADJ
1. [persona, casa] → blessed; [santo] → saintly; [agua] → holy
¡benditos los ojos que te ven!you're a sight for sore eyes!
¡bendita la madre que te parió!what a daughter for a mother to have!
¡bendito sea Dios!thank goodness!
venderse como pan benditoto sell like hot cakes
2. (iró) (= maldito) → blessed
3. (= dichoso) → happy; (= afortunado) → lucky
4. (= de pocas luces) → simple, simple-minded
B. SM/F
1. (= santo) → saint
2. (= bobo) → simpleton, simple soul
es un benditohe's so sweet
dormir como un benditoto sleep like a log
C. SM
1. (Cono Sur) (= oración) → prayer
2. (= hornacina) → wayside shrine
3. (= cabaña) → native hut
Ejemplos ?
Los soras y los niños que les seguían,avanzaron descubiertos, por el lado de la pila de agua bendita,deteniéndose junto a una hornacina de yeso.
Luego de recorrerlo durante un prolongado tramo, al fin, en el fondo logré ver unos rayos de luz. Me apresuré con una seguridad bendita y llegué hasta ahí.
Mañana sabremos el resultado del encuentro entre los trabajadores de la ciudad y los del campo ¡Hermanos contra hermanos! ¡Bendita sea la ignorancia de las masas, que asegura nuestra tranquilidad!
Yo me levanté desencajado, me puse de rodillas, y exclamé en todos los tonos de voz que pude inventar: - ¡Bendita sea tu alma, rey de los hombres!...
Inventan armas terribles para destruirse mutuamente. -Así las guerras son más cortas -replicaba Federico-, No hay que aguardar siete años para que venga la bendita paz.
Así es que: te pisan los talones; ocúpate a escaparte, vete a lugar seguro, y considera a menudo como es cosa bella la de completar la vida antes de morir, y después esperar con seguridad los días que nos quedan, sin pedir nada para uno mismo, ya constituido en posesión de la vida buena, que no deviene más bendita porque se haga más larga.
Yo te adoro, Señor, cuando la admiro dormida en el tapiz de su ancha vega; yo te adoro, Señor, cuando respiro su aura salubre que entre flores juega; yo te adoro, Señor, desde el retiro de esta torre oriental que le Dauro riega; y aquí tu omnipotencia revelada yo te adoro, Señor, sobre Granada. Bendita sea la potente mano que llenó sus colinas de verdura, de agua, los valles, de arboleda el llano, de amantes ruiseñores la espesura, de campesino aroma el aire sano, de nieve su alta sierra, de frescura sus noches pardas, de placer sus días, y todo su recinto de armonías.
El cura vino hacia mí, cogiéndose con las dos manos la cabeza temblona, como si temiese verla rodar de los hombros: —Don Antonio se cree que la guerra se hace derramando agua bendita, en vez de sangre.
De suyo se adivina que la bendita prenda fué muy milagrera y que hizo caldo gordo a conventuales y capellán, con las limosnas y regalos de los agradecidos creyentes.
Marta está radiante de entusiasmo.) JUAN (Se detiene.) Momento suspirado, ¡al fin llegaste! (Reanuda su paseo.) MARTA (Gritando.) Rebelión, ¡bendita seas!
La joven tomó asiento muy cerca de él; reflexionó unos instantes; o bien reunió fuerzas para la ya presentida borrasca, y expuso al fin con imponderable dulzura: -Señor de Córdoba: la mañana en que murió mi bendita madre, y cuando, cediendo a ruegos de usted, me retiraba de mi aposento, después de haberla amortajado, por haberse empeñado usted en quedarse solo a velarla, con una piedad y una veneración que no olvidaré jamás...
Recordó el día en que, sin ser vista por sus padres, había ido a la casa de la mujer del portero, que se hallaba moribunda. Sentóse a su vera, le tuvo cogida la mano y escuchó sus últimas palabras: «¡Bendita!