bellota


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bellota

(Del ár. balluta.)
1. s. f. BOTÁNICA Fruto de la encina, el roble y otros árboles del mismo género, que sirve de alimento al ganado porcino.
2. BOTÁNICA Capullo del clavel.
3. Adorno que consiste en una piececita de madera cubierta de hilo de seda o lana.
4. bellota de mar ZOOLOGÍA Crustáceo marino, de caparazón asimétrico y color blancuzco.

bellota

 
f. bot. Fruto de las fagáceas consistente en un aquenio.
zool. bellota de mar Crustáceo cirrípedo sedentario y de forma cónica que vive pegado a las rocas.

bellota

(be'λota)
sustantivo femenino
botánica fruto de la encina, el roble y otros árboles La bellota es el alimento de los cerdos.
zoología crustáceo marino de color blancuzco La bellota de mar tiene caparazón asimétrico.
Sinónimos

bellota

sustantivo femenino
1 breva.

bellota de mar sustantivo femenino (ciencias naturales) bálano, pie de burro.
Traducciones

bellota

acorn

bellota

glano

bellota

glans

bellota

żołądź

bellota

gland

bellota

aker, eikel

bellota

ghianda

bellota

žalud

bellota

agern

bellota

Eichel

bellota

terho

bellota

žir

bellota

どんぐり

bellota

도토리

bellota

eikenøtt

bellota

bolota

bellota

ekollon

bellota

ผลต้นโอ๊ก

bellota

quả sồi

bellota

橡果

bellota

SF
1. [de encina] → acorn
2. [de clavel] → bud
3. (Anat) → Adam's apple
4. (para perfumes) → perfume box, pomander
5. bellota de mar, bellota marinasea urchin
Ejemplos ?
Casi casi me habría atrevido a dar quince y raya al más entendido en materias literarias, siendo yo entonces uno de aquellos zopencos que, por comer pan en lugar de bellota, ponen al Quijote por las patas de los caballos, llamándolo libro disparatado y sin pies ni cabeza.
¡Ay, qué ojos que le lanza la ratona! -Mas que gata, parece guajolota, y de bella, es más bella una bellota. Don Gallo, desde su alto gallinero, la acompaña cantando con esmero: -Sigue tú, bailarina, con tu danza; qué importa lo que diga doña Gansa.
Pincal.- El Pincal da unas como uvas negras que parecen a las de los palmitos y tienen dentro un huesezuelo tierno. Cómenlas los indios; los puercos engordan con ellas como con bellota.
Ovoide y armada de ballenas, comenzaba por tres molduras circulares; después se alternaban, separados por una banda roja, unos rombos de terciopelo con otros de pelo de conejo; venía después una especie de saco que terminaba en un polígono acartonado, guarnecido de un bordado en trencilla complicada, y de la que pendía, al cabo de un largo cordón muy fino, un pequeño colgante de hilos de oro, como una bellota.
Con estos animosos que la espalda dieron al miedo y riesgo de la rota, tan bien rasgasteis vos la rojigualda, vareasteis tan bien la áurea bellota, que a vos se debe el lauro y la guirnalda por que aún el lirio verde y firme brota.
Cuando el sol mueve el inflamado carro por dar sitio a la noche en que descuelga la sombra entre los montes fría y lenta, el labrador avaro el útil cuelga, y con letrilla y son rudo y bizarro todo cuidado de su pecho ahuyenta; y a la mesa presenta vianda pobre y compota, igual a esa bellota que el mundo ensalza hoy huyendo ahora.
Dirán que no es lisonjero extasiarse en el pasado; que es la empresa que he abarcado propia de sepulturero; Que malgasto mis vigilias, restaurador de esqueletos, y a la estampa doy secretos en mengua de las familias; Que a los héroes desentierro y en prosa de munición, los presento en un salón con guantelete de hierro. ¿Qué ha de ser sino un borrico, un animal de bellota, quien sin ton ni son explota los siglos del rey Perico?
Luego con una alegría cuyo fervor se manifestaba en mis lágrimas ofrecí mi oración a la omnipotente diosa con estas palabras: «Reina del cielo; sea que por encarnar la bienhechora Ceres (madre e inventora del trigo), que por la alegría de haber encontrado a su hija enseñó a los hombres a reemplazar la antigua bellota...
Ceres nos enseñó a romper la tierra con hierro, cuando ya casi faltaba bellota en el sagrado monte y sierra, y la comida Epiro nos negaba.
¡Hidesputas rabadanes! — ladran detrás como canes y no saben una jota. No les daré más bellota del enzinal que solía. —¡Juro a diez, más es la mía!
Inmóviles están en derredor las ovejas (ni ellas se desdeñan de nosotros ni las desdeñes tú, ¡oh divino poeta!, también el hermoso Adonis apacentaba ovejas algún día al margen de los ríos). Vino el ovejero, vinieron los tardos boyeros y Menalcas, todo empapado de recolectar la bellota inverniza.
¡Oh vos, lumbreras claras de la vida, que el año producís andando el cielo, alma Ceres y Baco!, si en florida espiga por don vuestro mudó el suelo la primera bellota, y la bebida con las halladas uvas perdió el hielo, y vos, dioses propicios del aldea, venid, Faunos, a do mi voz desea.