belleza

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belleza

1. s. f. Propiedad de los seres que produce admiración y deleite de los sentidos por su aspecto, forma y buenas cualidades la belleza de sus paisajes. hermosura fealdad
2. Persona notable por su hermosura. beldad

belleza

 
f. Cualidad de bello.
Conjunto de formas y proporciones o de cualidades que nos produce un deleite espiritual o un sentimiento de admiración.

belleza

('beʎeθa)
sustantivo femenino
fealdad equilibrio y perfección de algo belleza de mujer
establecimiento de servicios estéticos peinados del salón de belleza
Sinónimos

belleza

sustantivo femenino
Traducciones

belleza

beauty, babe

belleza

skone

belleza

красота

belleza

bellesa

belleza

skønhed

belleza

Schönheit, etwas Schönes, Schöne, schöne Frau

belleza

belaĵo, beleco

belleza

beauté

belleza

fegurð

belleza

piękność, ślicznotka

belleza

beleza, coisa bela, mulher bela

belleza

skönhet

belleza

afet, güzellik

belleza

جَمال

belleza

krása

belleza

kauneus

belleza

ljepota

belleza

美しさ

belleza

미인

belleza

skjønnhet

belleza

ความงาม

belleza

vẻ đẹp

belleza

美景

belleza

יופי

belleza

SF
1. (= cualidad) → beauty, loveliness
2. (= persona bella) → beauty
es una belleza (de mujer)she's a beautiful woman
Juan es una belleza (de hombre)Juan is a very handsome man
3. (= cosa bella) → beauty
las bellezas de Mallorcathe beauties of Majorca
4. de bellezabeauty antes de s
Ejemplos ?
Esas bellezas veladas en blanquísimos encajes que en elegantes carruajes se deslizan más allá: esos jinetes veloces que cruzando por entre ellas buscan en vano las huellas de algún ausente quizá: esa armonía que elevan con murmullos diferentes, los árboles y las fuentes y la inquieta multitud: las sombras con que su suelo entapizan por doquiera los hombres en su carrera, los olmos en su quietud.
Ante estas cinco bellezas, que no conciben confusas la causa que a un extranjero hoy traiga a presencia suya, detúvose el mercader, y así a don Luis que le escucha, con voz resuelta le dijo que trecho no deja a dudas: «Estas hermosas doncellas, don Luis, mis esposas son, no me rehuséis el don que os quiero hacer de una de ellas.
En una novelita de corto aliento nos ha puesto usted de relieve á nuestra Lima tan querida de los tiempos coloniales. No sea usted egoísta, y haga gozar á los demás de las bellezas con que yo acabo de engolosinarme.
Pero si está excusado el hombre de letras (y no de cambio, por mi mal) de manejar el escalpelo de la crítica para aquilatar bellezas que, incuestionablemente, las hay y en buena cifra, en el libro VELADAS nada me impide llevar la flor del re- cuerdo á la tumba de las nobles amigas que, fraternizando en ideales con la digna madre de usted, fueron el encanto de aquellas deliciosas noches, de cordiales, de íntimas expan- siones, gozadas en el modesto, á la vez que elegante, salón d la ilustre literata argentina.
La caída del Imperio, las irrupciones de los vándalos y de los godos, la dominación de árabes, han pasado como un trillo sobre la frente de Mérida, y no han sido bastantes a allanar y nivelar su suelo, incrustado de colosales bellezas romanas.
Juan le dijo adiós con una inclinación de cabeza; el duendecillo agitó la gorra colorada y, poniéndose una mano sobre el corazón, con la otra le envió muchos besos, para darle a entender que le deseaba un viaje muy feliz y mucho bien. Pensó entonces Juan en las bellezas que vería en el amplio mundo y siguió su camino, mucho más allá de donde llegara jamás.
Pero cuando habla en serio y se abre, no sé si otros habrán visto las bellezas que guarda en su interior; yo sí las he visto y me han parecido tan divinas, tan grandes, tan preciosas y tan seductoras, que creo es imposible resistirse a Sócrates.
Con estas cualidades, el blanco de perla, el cabello y los dientes postizos, y con la ayuda de las más hábiles modistas de París, se las había arreglado para cumplir un digno papel entre las bellezas algo pasadas de moda de la metrópoli francesa.
Además de todas estas bellezas abundan en aquella Tierra feliz el oro, la plata y otros metales que, distribuidos con abundancia en todas partes, proyectan de todos lados un brillo que deleita la vista, de suerte que el contemplar aquella Tierra es un espectáculo de los bienaventurados.
Lloró Molly, y lloró Antón; todas aquellas lágrimas se fundían en una sola, que brillaba con los deslumbradores matices de la alegría. Molly le había dicho que prefería quedarse con él a ver todas las bellezas de Weimar.
He aquí su ruego a los dioses cuando pedían, he aquí el gemido de sus corazones: “¡Salve, Bellezas del Día, Maestros Gigantes, Espíritus del Cielo, de la Tierra, Dadores del Amarillo, del Verde, Dadores de Hijas, de Hijos!
Como ejercen un poder absoluto sobre el espíritu de los hombres, son capaces de subrayar las bellezas parciales que poseen o las que estiman y, de este modo, le añaden cuanto les gusta a esta belleza radical.