bellaco


También se encuentra en: Sinónimos.

bellaco, a

(Probablemente del céltico bakkallakos, campesino, palurdo.)
1. adj./ s. Que es ruin. miserable
2. Que se comporta con astucia. astuto, sagaz

bellaco, -ca

 
adj.-s. Malo, pícaro, ruin.
Astuto, sagaz.

bellaco, -ca

(be'λako)
abreviación
que se comporta con picardía El muy bellaco no piensa más que en travesuras.
Sinónimos

bellaco

, bellaca
adjetivo y sustantivo
1 malo*, ruin, bajo, villano, perverso, pícaro, bribón, pillo, tuno, vago, canalla. honorable.
Pícaro, bribón, pillo, tuno y vago no implican maldad en sus acciones. Canalla se aplica al que obra con maldad.
Traducciones

bellaco

Schurke

bellaco

/a
A. ADJ
1. [persona] (= malvado) → wicked; (= astuto) → cunning, sly; (= pícaro) → rascally
2. (Cono Sur, Méx) [caballo] → vicious, hard-to-control (Andes, CAm) → brave
B. SM/F (= bribón) → scoundrel, rogue
C. SM (Cono Sur, Méx) (= caballo) → difficult horse
Ejemplos ?
¡Bellaco fue...!» Guardemos esas delicadas criaturitas que nos divierten o nos conmueven. Perpetuos menores de edad, los debemos afectuosa tutela.
De pie, junto a mí, frío y adusto, permanecía el tratante. Me levanté dolorido, mientras que el bellaco me preguntaba: -¿Vas a dormir hasta el día del juicio final?
esta manera me fue forzado sacar fuerzas de flaqueza y, poco a poco, con ayudade las buenas gentes di comigo en esta insigne ciudad de Toledo, adonde con la merced de Dios dende a quince días se me cerró la herida; y mientras estaba malo, siempre me daban alguna limosna, mas después que estuve sano, todos me decían: “Tú, bellaco y gallofero eres.
¡Mirad si estuviera mejor este bellaco en ellas, sirviendo a su Majestad, que no andarse bailando de lugar en lugar y hurtando de venta en monte!
¡Pues yo haré ver a ese hijo de pirata quién es el capitán Rogerio!... ¡Pero ah!... ¡si soy como ese bellaco ha dicho... un hombre sin blanca!
¡Mirad por quién he perdido y gastado mi mocedad y la flor de mis años, sino por un bellaco desalmado, facinoroso e incorregible!
¿Quién le ha matado...? ¡Bellaco fue el tal! Si se formase una Sociedad protectora de los pájaros, debía tener como primera cláusula de sus estatutos esta frase imperial: «¿Quién mató al pajarito...?
Curiosos hubo que se llegaron a hincarle alfileres por las carnes, desde la punta hasta la cabeza: ni por eso recordaba la dormilona, ni volvió en sí hasta las siete del día; y, como se sintió acribada de los alfileres, y mordida de los carcañares, y magullada del arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que la estaban mirando, creyó, y creyó la verdad, que yo había sido el autor de su deshonra; y así, arremetió a mí, y, echándome ambas manos a la garganta, procuraba ahogarme diciendo: ¡Oh bellaco, desagradecido, ignorante y malicioso!
—¡Hola!— exclamó el Señor, que, como es notorio, tiene oído tan fino que percibe hasta el vuelo del pensamiento.— ¿ Esas tenemos, envidiosillo y soberbio? Pues tendrás lo que mereces, grandísimo bellaco.
Y durante años y años anduvo el diablo por la tierra luciendo sólo seis pelos en el bigote, hasta que un día, por malos de sus pecados, se le ocurrió aposentarse dentro del cuerpo de un usurero, y cuando hastiado de picardías le convino cambiar de domicilio, lo hizo luciendo un pelo más: la Avaricia. De fijo que el muy bellaco murmuró lo de: Dios, que es la suma bondad, hace lo que nos conviene.
Como el 25 de Septiembre de 1604 hubiesen disparado un pistoletazo á don Rodrigo Calderón que, juntamente con don Pedro Franqueza y don Alonso Ramírez del Prado, hacían trá- fico infame de los destinos públicos, y Prado y Franqueza fuesen reducidos á prisión, conservándose don Rodrigo en la plenitud de su valimiento con el monarca, Alvarez no se jmdo contener, y le envió al poderoso ministro una décima de caho roto, aconsejándole pusiese la barba en remojo y se dispusiera para un funesto término, i Qué ajeno estaba el aconsejante de que él precedería á don Rodrigo en muerte ignominiosa! Andaba por Sevilla un pobre ó bellaco, pidiendo limosna para San Zoilo, abogado de los ríñones.
DON LUIS Sí. BARBERO Abran presto. ¡Que ansí la opinión me venda un bellaco! DON LUIS Pues, ¿qué pasa? BARBERO Yo, señores, soy barbero, y en mi tienda un caballero entró, no estando yo en casa; y con malicias discretas y doblones, engañó mi oficial, y le sacó un estuche de lanceras en prendas de dos diamantes, y, transformado en barbero, entró tras un escudero aquí.