belicista

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belicista

adj./ s. m. y f. Que es partidario del belicismo.

belicista

 
adj.-com. polít. Díc. del que es partidario de provocar conflictos armados.
Traducciones

belicista

B. SMFwarmonger
Ejemplos ?
Es por ello que los liberales belicistas estaban atentos al desarrollo de los acontecimientos políticos, sin abandonar sus preparativos para la guerra.
Quiero que el mensaje de esa voz sea de optimismo y de concordia; pero que lleve también mi exhortación a todos los pueblos, y muy particularmente a los que su mayor poder inviste de mayor responsabilidad, para que usen de ese poder en la lucha conjunta, o al menos paralelamente, contra los enemigos del hombre: la pobreza la ignorancia, la enfermedad, la inseguridad, la opresión, la injusticia, los fanatismos belicistas, residuos estériles de un mundo que ya ha dejado de existir.
En efecto, cuando se es consciente de que el único resultado posible de un conflicto es la propia aniquilación —aunque nuestros enemigos resulten igualmente borrados de la faz de la tierra—, los ímpetus belicistas resultan moderados hasta el extremo de desaparecer en la práctica.
A su vez, todos los autores de este tipo de argumentos conspirativos, ven como una agenda de los elitistas las formulaciones del cenit petrolero, las ideas belicistas, el catastrofismo y el neomaltusianismo.
La Defensa de la Revolución Bolivariana es responsabilidad fundamental del partido y el pueblo combinando todas las formas de lucha para evitar que el imperialismo y sus aliados puedan avanzar en dinámicas belicistas, anexionistas, divisionistas, de sometimiento y destrucción del mundo.
Por otro lado los belicistas han encontrado siempre un obstáculo insalvable en los ecopacifistas, por su firme oposición a la guerra, en este sentido algunos partidos nacionalistas han procurado eliminar la oposición ecopacifista mediante la persecución de sus líderes, simpatizantes y de los objetores de conciencia, por su oposición al militarismo, denostados generalmente como parías sociales y enemigos de la patria.
Pero la ekklesía ateniense, obedeciendo a dirigentes belicistas y megalómanos, condenó al exilio a los tres strategos de la escuadra y les acusó de haber sido corrompidos para renunciar a la conquista.
Por su parte los altos oficiales más belicistas consideraron la nota como «prácticamente un milagro» pues al hacer imposible la solución diplomática dejaba a la guerra como única alternativa.
La opinión pública argentina reaccionó negativamente, y Videla se opuso al estallido de una guerra, pero temía ser desplazado por sus generales más belicistas.
La guerra se evitó, pero los grupos belicistas no quedaron conformes, lo que llevaría dos años más tarde a una guerra internacional.
Estos pasaron de defender los intereses de los soldados ante los oficiales y la posición defensista del Sóviet de Petrogrado ante los belicistas a ultranza en los meses anteriores a convertirse en agentes del Gobierno en sus esfuerzos por preparar las tropas para operaciones ofensivas.
Buscó la ayuda del gobierno del país donde estaba refugiado, Venezuela, nación que se convirtió en un santuario para los rebeldes exiliados, donde se organizaron y empezaron a lanzar una serie de campañas hacia el interior de Colombia. Con el tiempo terminaron por dividirse en Belicistas y Pacifistas.