begardo

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begardo, a

1. adj. RELIGIÓN De una doctrina herética del siglo xiii, que perseguía la perfección evangélica, prescindiendo de la jerarquía eclesiástica.
2. s. RELIGIÓN Seguidor de esta doctrina.

begardo, -da

 
m. f. rel. Hereje de los ss. XIII y XIV que creía en la impecabilidad del alma, vivía en la pobreza y rechazaba toda autoridad civil y religiosa.
Ejemplos ?
Y ha dado pie a juicios de todo tipo sobre su precedencia e influencia en varios movimientos y escuelas, desde el idealismo y el protestantismo, hasta «begardos y beguinos» Se le ha exaltado como «el más iluminado de los teólogos del Medioevo» o «patriarca de una filosofía específicamente alemana».
La traducción de obras del místico alemán Johannes Eckhart y la divulgación de su propia obra le costó la hoguera en 1310 a Margarita Porete, autora de El Espejo de las Almas Simples que dice: La condena de Margarita fortaleció a los enemigos de las beguinas y a instancias del Papa Clemente V fueron condenadas por el Concilio de Vienne en 1312, que decretó que "su modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios"; pero esta sentencia fue mitigada por Juan XXII en 1321, quien permitió que las beguinas continuaran con su estilo de vida, ya que "habían enmendado sus formas". Posteriormente las autoridades eclesiásticas tuvieron frecuentes roces con las beguinas y begardos.
El extenso renacimiento religioso que originaron los beguinages, también trajo sociedades similares para los hombres, los begardos.
Durante el siglo XIV los obispos alemanes y la Inquisición condenaron a los begardos y emitieron varias bulas para someterlos a la disciplina papal.
La polémica antinicena de Eunomio es restrictivamente teológica, y su pensamiento filosófico le adscribe al más simple nominalismo y al agnosticismo, como se aprecia Basilio de Cesarea en su Adversus Eunomium. Análogas apreciaciones cabe establecer frente a la pretensión de adscribir a los Begardos y Beguinas al ontologismo.
La diferenciación entre los últimos espirituales, los fraticelli y otros grupos de herejes es difícil, pues se relacionaron, aunque organizativamente no estuvieran conectados entre ellos, con los apostólicos, los miguelistas, los begardos, las beguinas, los dulcinistas, los joaquinitas y los fratres de opinione.
La finalidad del escrito fue exponer la doctrina de Eckhart, diferenciándola de la de los Hermanos del Libre Espíritu y de las enseñanzas panteístas de los Begardos.
La obra tiene 8 capítulos naturaleza del humano cielo, 7 planetas, astronomía, meteorología zoología árboles ordinarios y aromáticos plantas y vegetales piedras preciosas y semipreciosas 10 clases de metales agua y ríos De los numerosos escritos de Konrad, deben mencionarse además: la "Sphære" 'Esferas', un pequeño compendio, en alemán, de astronomía y física, preparado para responder a la obra latina de Johannes de Sacrobosco algunos poemas, como "Planctus ecclesiæ in Germania" 1337 un himno en alabanza a la Virgen una obra de moral: "Speculum felicitatis humanæ" 'espejo de las felicidades humanas' 1348 "De erroribus Begehardorum et Beguinarum" 'acerca de los errores de begardos y beguinas' "De translatione imperii" (1355) sobre lae translatio imperii, i.e.
Se llamó al orden a un grupo de begardos y beguinas seguidores de los escritos espirituales de Margarita Porete, acusados de dar vida al movimiento del Libre Espíritu.
En aquel punto el descontento se había extendido, no sólo al propio condado de Essex, también al condado vecino de Kent que ya estaba en plena revuelta, y que pronto se trasladó a Londres en un levantamiento armado. Las teorías de Wyclif, que habían calado en el campesinado, se extendieron rápidamente gracias a los monjes lolardos y begardos.
Incluso en la lejana Alemania, la muerte de Felipe fue considerada un castigo por su destrucción de los templarios, y se dijo que Clemente derramó lágrimas de remordimiento en su lecho de muerte por tres grandes crímenes, el envenenamiento de Enrique VI, el sacro emperador romano germánico, y la ruina de los templarios y los begardos.
A menudo eran tejedores en paro que marchaban de un pueblo a otro. Los begardos fueron muy numerosos, especialmente en el condado de Norfolk, y más concretamente en la ciudad de Norwich.