becerro

(redireccionado de becerras)
También se encuentra en: Sinónimos.

becerro

(Voz ibérica.)
1. s. m. Toro menor de un año.
2. Piel de ternero o ternera curtida, utilizada principalmente para hacer distintas clases de calzado.
3. HISTORIA En algunos archivos, libro en que se contenían los antiguos privilegios de un monasterio, de una iglesia, de una corona o de sus propiedades.
4. becerro marino ZOOLOGÍA Foca, mamífero marino.

becerro

 
m. zool. Toro de menos de un año.
Piel de ternero, o ternera, curtida.
Libro en que las iglesias y monasterios copiaban sus privilegios y pertenencias.
becerro de oro Las riquezas.

becerro, -rra

(be'θero, -ra)
sustantivo masculino-femenino
cría de la vaca de menos de un año un becerro de seis meses
Sinónimos

becerro

sustantivo masculino

becerro marino sustantivo masculino foca, carnero marino, lobo marino, vítulo marino.

becerro:

novilloañojo, ternero,
Traducciones

becerro

kalv

becerro

Kalb

becerro

calf

becerro

vitello

becerro

veau

becerro

kalf

becerro

العجل

becerro

cielę

becerro

теле

becerro

小牛

becerro

小牛

becerro

tele

becerro

kalv

becerro

עגל

becerro

SM
1. (= animal) → yearling calf, bullock
becerro de orogolden calf
2. (= piel) → calfskin
3. (Rel, Hist) → cartulary, register
Ejemplos ?
Sucedió pues, que cuando ya el hijo de Anfitrión iba sacando de las majadas de su rebaño bien pastado, y se disponía a la partida, empezaron los toros a mugir, llenando con sus lamentos todo el bosque y las colinas que iban abandonando, a cuya voz respondió, mugiendo en la caverna, una de las becerras robadas, burlando así las esperanzas de Caco.
5 Por las becerras de Beth-aven serán atemorizados los moradores de Samaria: porque su pueblo lamentará á causa del becerro, y sus sacerdotes que en él se regocijaban por su gloria, la cual será disipada.
Caco entonces, excitado por las Furias y para que nada hubiese que no intentase en punto a maldad y dolo, sustrajo de la majada cuatro excelentes toros y otras tantas hermosísimas becerras, y para que sus pisadas no dieran indicios del robo, se los llevaba a su cueva, tirándolos de la cola, con lo que desaparecía todo rastro del hurto, y los escondía bajo una opaca peña; ninguna señal podía guiar a la cueva para buscarlos.
Entonces se maravilló por primera vez de los cabellos de ella, que eran rubios, y de sus ojos, que los tenía grandes y dulces como las becerras, y de su rostro, más blanco que leche de cabra.