bazar


También se encuentra en: Sinónimos.

bazar

(Del persa bazar, mercado cubierto.)
1. s. m. COMERCIO Mercado público en Oriente o lugar destinado al comercio.
2. COMERCIO Tienda grande en que se venden artículos y productos de todo tipo.

bazar

 
m. En Oriente, mercado público.
Tienda en que se venden productos diversos.
Sinónimos

bazar

sustantivo masculino
1 mercado (oriental).

bazar:

comercioalmacén, tienda, establecimiento, mercado, botica,
Traducciones

bazar

bazar

bazar

Basar

bazar

bazaar

bazar

bazar

bazar

БАЗАР

bazar

集市

bazar

集市

bazar

Bazar

bazar

バザー

bazar

바자

bazar

Bazaar

bazar

SM
1. (= mercado) → bazaar
2. (= tienda, grandes almacenes) → large retail store; (= juguetería) → toy shop (LAm) → bazaar, charity fair (Méx) → second-hand shop (Cono Sur) (= ferretería) → ironmonger's, ironmonger's shop
Ejemplos ?
Pero ¿tenía él la culpa de que al frente se hubiera establecido ese maldito «Bazar Otomano» con tres puertas, dos vidrieras y tantas medias lunas?
De manera que, como dejo contado, fue frente a este bazar donde instaló su puesto de barberillo el joven extranjero que apareció en Tánger.
Durante algún tiempo el jovencito cingalés rapó barbas en medio de la calle; luego, mediante algunas monedas de plata, echó al conserje del Bazar de los Sederos, y un día se le vio instalar su sillón frente mismo a la tienda de Mahomet, y poner en hilera, sobre una mesita de cerezo, sus cortantes navajas.
Sabía que el barberillo estaba allí, trabajando en el Bazar de los Sederos hacía dos años, con el exclusivo fin de tomarse venganza cortándole el pescuezo.
TERMINACIONES "A revisar en “El Mercurio”, los números de la Lotería”, decía mi Abuela contenta, esperando que ese día, la quina le diera la opción, de ganarse unas "chauchitas"; en recompensa a su afán, de recolectar de cada compra, en emporio, botica o bazar; su boleta de adquisición, que premiaba en esos días.
«La avaricia cruel, sedienta de oro; la ira sangrienta, lívida y cobarde; la adulación astuta y sin decoro; la envidia artera; el fastuoso alarde del necio orgullo; la lascivia impura, que aún en las venas agotadas arde; el ciego azar de la ignorancia oscura la soberbia razón, rebelde al yugo, vistiéndose el disfraz de la locura; el egoísmo ruin, árbol sin jugo, sin frutos y sin sombra; el vil recelo, sirviéndose a sí propio de verdugo; la falsa ciencia huérfana del cielo; trémula y suspicaz la tiranía; la venganza, sin goce y sin consuelo; pálida la menguada hipocresía, haciendo, infame, su bazar del templo y en los dones de Dios su granjería: eso miré en su fondo, y lo contemplo hoy como ayer, cual ponzoñosa yerba, cual negra mancha y cual dañino ejemplo.
En una plaza, que el papirus describe hiperbólicamente como del tamaño de una de nuestras provincias, se extendía de punta a punta un inmenso bazar o mercado.
Y junto a la zapatería y al bazar podía contemplarse la revocada y hermosa fachada de su casa, situada en la calle más ancha y central del pueblo.
A comienzos del año 1930, quince años después de la muerte de Azerbaijan, un joven, aproximadamente de dieciocho años de edad, instaló su puesto de barberillo frente mismo al Bazar de los Sederos, que en Tánger es como la bolsa de la seda.
Don Elías, dueño de varias fábricas de quincalla y del mejor bazar de la calle de Atocha, había perdido la cuenta del tiempo que llevaba cortejando a la desdeñosa Regina, hija de doña Andrea, la directora del colegio de niños de la plazuela de Santa Cruz.
En su bazar, situado en una de las calles más céntricas, se veían reunidos los más preciosos objetos de la industria humana, así de lo que en nuestra península se producía como de lo traído de remotas regiones, de Bagdad, de Damasco, de Bocara, de Samarcanda, de la Persia, de la India y del apenas conocido inmenso Imperio del Catay.
Haciendo zapatos empezó a ser rico; acrecentó luego su riqueza dando dinero a premio, aunque por ser hombre concienzudo, temeroso de Dios y muy caritativo, nunca llevó más de 10 por 100 al año; después fundó y abrió una tienda o bazar, donde se vendía cuanto hay que vender: azúcar, café, judías, bacalao, barajas, devocionarios, libros para los niños de la escuela y toda clase de tejidos y de adornos para la vestimenta de hombres y mujeres.