batuta


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batuta

(Del ital. battuta, compás < battere, batir.)
1. s. f. MÚSICA Vara corta y delgada usada por el director de orquesta para marcar el compás y dirigir a los músicos.
2. llevar alguien la batuta coloquial Dirigir una corporación o conjunto de personas, llevar un asunto quiere hablar con quien lleva la batuta.

batuta

 
f. mús. Varita con que el director de una orquesta o banda marca el compás.
Llevar uno la batuta. loc. fig.Dirigir una corporación o conjunto de personas.
Sinónimos
Traducciones

batuta

Taktstock

batuta

baton

batuta

baton

batuta

Tahtipuikko

batuta

กระบอง

batuta

SF (Mús) → baton
llevar la batutato be the boss, be firmly in command
Ejemplos ?
Monasterio tendió el brazo, brilló la batuta en un rayo de luz verde, y al conjuro, surgieron como convocadas, de una lontananza ideal, las hadas invisibles de la armonía, las notas misteriosas, gnomos del aire, del bronce y de las cuerdas.
subversiva guerrillera de otros rumbos que alteren la perenne ruta de la orquesta y el grupo directivo subsista en la batuta; aferrado al miedo de perderla.
Y mientras tanto en el solio sin fin de mi castillo prepararé la orgía. BATUTA Lánguido gemir de murmurios navegantes en compases tesoneros, obsesivos por marcar los tiempos en un canto mustio; prisioneros de aguardar lo inesperado, cansados de implorar cantatas… confundidos de oratorios que se abruman en sus salmos...
Hoy se habla como cada quien quiere, o puede, porque los puntos de vista de la variación sociolingüística llevan cierta fundamentada batuta, aunque su excesiva permisividad haya tolerado abusos en los usuarios de los influyentes medios masivos de difusión informativa que imponen modos vulgares del habla.
descienden a mis mundos subterráneos sin batuta. Al tañer solitario de traiciones que no olvidan sus sonares de tristezas fugitivas se refugia en los huecos percusivos del hastío: y con gritos sin color en el mural sinfónico de su noche vampirienta brotan en llantos pálidos ante el encuentro acosado de su espanto por saberse solamente borroneado papel pautado en la carne frugal que lo paría sin sangre: fetículo sin música… homúnculo del eco, violencia pusilánime de ser gemido loco sin guitarra… Y se desliza sobre andamios cursis de una orquesta rota, su lluvia deshecha de violines que se amortaja con harpas, que se calcina con cornos y que se oxida en las arias de un imposible dúo… ACTO TERCERO ¿A UNO…?
Hemos relanzado el Grupo de Los No Alineados, el Movimiento de los No Alineados, y si algo puedo pedir yo aquí a todos ustedes compañeros y hermanos y hermanas es que le pongamos mucha voluntad para fortalecer el Grupo de Los No Alineados, importantísmo para el nacimiento de la nueva era, para evitar la hegemonía y el Imperialismo y además, ustedes saben que hemos designado a Fidel Castro, Presidente del Grupo de los No Alineados para los próximos tres años y estamos seguros que el compañero Presidente Fidel Castro va a llevar la batuta con mucha eficiencia.
En fin, se declaró, metiéndose en harina; y la dicha de aquella luna de miel que ofrecía, se cifraba en la ganancia legítima, segura, lejos de las baterías del escenario, lejos del público, de las lentejuelas y de las imponentes figuras de los violoncelos y de la tiránica batuta del director de orquesta...
El director de orquesta, vuelto hacia el público, sonreía, empuñando la batuta; los músicos, interrumpida su tarea, sonreían y aclamaban también...
Esta circuns- tancia, unida á la de que, en las pocas y pobres librerías de la capital, era difícil encontrar libros en francés, inglés ó ale- mán, influyó para que aquellos jóvenes de mi tiempo, pica- dos por la tarántula de las aficiones literarias, se diesen un hartazgo de lectura con las obras de los grandes hablistas castellanos desde el siglo xiv hasta nuestros días juveniles, en que la batuta de la literatura española estaba en manos de los románticos Espronceda, Zorrilla, Arólas, etc., etc.
En ese momento la Emperatriz de las Magas me tocó con la refulgente batuta prismática que lucía aún más radiante y armoniosa, porque en su punta había aparecido una hermosísima estrella que decía palabras incomprensibles y que sin duda eran mágicas: —Zhaián mai re casté se per oon aináu, ojyo muai pescé.
Hoy se habla como cada quien quiere, o puede, porque los puntos de vista de la variación sociolingüística llevan cierta fundamentada batuta, aunque su excesiva permisibilidad haya tolerado abusos en los usuarios de los influyentes medios masivos de difusión informativa que imponen modos vulgares del habla.
Y las necesidades de imponer una lengua y una ideología, llevaron la batuta hasta su acabóse, hoy, donde la globalización cultural, social y económico-política, ha hecho perder muchas de las barreras que antes se consideraron hasta “sacras”: desde dominar la gramática del español hasta un viva nacionalismo que parece ir integrándose a lo internacional.