batalla de Zalaca

Zalaca, batalla de

 
hist. V. Sagrajas, ba talla de.
Ejemplos ?
No volverá a incorporarse a la enseñanza, y a finales de los cuarenta empieza su etapa más fructífera en la investigación, completando, por ejemplo, su estudio sobre la batalla de Zalaca, e inicia su amistad con Lévi-Provençal.
El 23 de octubre de 1086 encabeza la carga de las tropas castellanas de Alfonso VI que en la batalla de Zalaca, en las cercanías de Badajoz, fueron derrotadas por los almorávides de Yusuf ibn Tasufin.
Las derrotas sufridas por los musulmanes en los meses que siguieron a la batalla de Zalaca hicieron que el emir de Sevilla mandara emisarios al norte de África acusando a Abu Bekr de no saber liderar un ejército y exigiendo a Yusuf su regreso a Al-Ándalus.
Lo esencial de su obra se conserva en un único códice, que fue descubierto en San Petersburgo a finales del siglo XIX: se trata de su Cancionero o Diwan (antología poética), que es asimismo el documento que proporciona los datos que se conocen sobre su vida, ya que en sus composiciones habla también de sí mismo: que tenía entre seis y ocho años en la batalla de Zalaca —lo que permite conjeturar su fecha de nacimiento—.
Combatiría junto a los almorávides, que habían desembarcado en Algeciras el 30 de julio de 1086, contra las tropas cristianas en la batalla de Zalaca, acontecida muy cerca de Badajoz.
Los reyes taifas de Sevilla, Granada y Badajoz solicitaron el auxilio de los almorávides quienes entraron en la península Ibérica a través de Algeciras en 1086, derrotando al rey castellano-leonés en la batalla de Zalaca, tras lo cual, viendo la debilidad de los reinos taifas por las continuas disputas entre ellos, se enfrentaron a ellas, siendo conquistada la de Almería en 1091, pocos meses después del fallecimiento de su último rey taifa, Ahmad Mu'izz al-Dawla.
La llegada del fuerte contingente africano, tras un corto asedio a la medina algecireña, supuso un momentáneo fortalecimiento de las posesiones fronterizas de los reinos andalusíes tras su victoria en la batalla de Zalaca pero a la postre significaría la total conquista de estos reinos por parte de la dinastía almorávide.
El 23 de octubre de 1086 los ejércitos de Castilla y Aragón junto a soldados catalanes se enfrentaban a las tropas almorávides y andalusíes en la batalla de Zalaca resultando los cristianos derrotados y debiendo retirarse a sus dominios en el norte.
Las pretensiones expansionistas de Alfonso VI fueron frenadas por la derrota en la batalla de Zalaca (1085) contra los almorávides, lo que le llevó a reconocer a su primo Sancho Ramírez el núcleo territorial del reino de Pamplona: las tierras de Montaña, las situadas al este del río Aragón, con Sangüesa, los situados al norte del río Irati, la cuenca de Pamplona y las conquistas en la Ribera, y se creaba el "condado de Navarra" por que el rey de Pamplona prestaría homenaje a al rey de Castilla.
Éstos, tras frenar y derrotar a las tropas cristianas en la batalla de Zalaca, terminaron por conquistar todos los reinos de taifa andalusíes, cayendo el sevillano en 1091.
A Hudayl I lo sucedió Abd al-Malik en 1045, que se vio obligado a pagar parias a Alfonso VI de León y Castilla para mantener su autonomía hasta 1086, año en que, a consecuencia de la derrota del rey castellano-leonés en la Batalla de Zalaca, Abd al-Malik dejó de pagarle parias.
En Sevilla, el ejército almorávide se une a las tropas de los reinos taifas y se dirigen a tierras extremeñas donde, el 23 de octubre de 1086, se enfrentan en la batalla de Zalaca a las tropas de Alfonso VI que se había visto obligado a abandonar el sitio a que sometía a la ciudad de Zaragoza.