Ejemplos ?
Diez años más tarde, el senador laburdino Dominique Joseph Garat, que creía a los vascos descendientes de los fenicios, propone al Emperador Napoleón la formación de un ""Estado Nacional Vasco" que se llamaría Nueva Fenicia con los territorios de ambos lados de los Pirineos, que se agruparían en dos departamentos, Nueva Tiro y Nueva Sidón, y cuya bandera y escudo serían los de Navarra, que considera eran los de las naves de Tiro y Juan Antonio de Iza Zamácola publica en 1818 "Historia de las naciones bascas de una y otra parte del Pirineo Septentrional y costas del mar Cantábrico (Auch...
Fallece también su esposa Mariana Villar y escribe una Historia de las naciones bascas de una y otra parte del Pirineo Septentrional y costas del mar Cantábrico (Auch, 1818, tres vols.), alegato casticista a favor de los fueros vascos y de las antiguas costumbres de España en respuesta los ataques de Juan Antonio Llorente a los primeros.
Brotó de la rasgadura larga, humeante, todo el paquete intestinal; fiemo y sangre, en hedionda mescolanza, se emplastaron en la arena; las patas del caballo, al querer arrancar en espantada huida, se enredaron en el revoltijo de tripas colgantes, y lo pisotearon y despedazaron, sacudiendo trozos y piltrafas; el jaco, vacío, titubeó, tembló convulsivo sobre sus cuatro remos, y en tanto que el picador se zafaba pesadamente, tumbose desplomado, mascando el aire con bascas de agonía...
Es una como rabia canina que abrasa las entrañas, especialmente á los que arrastran hopalandas. Sus síntomas son bascas. convulsion, delirio, frenesí: en su último período degenera en licantopía y misantropía, en cuyo estado, verdaderamente lastimoso, el enfermo se siente con arranques de degollar a todos los que no sienten ó piensan como él, aunque sean de su misma sangre, máxime si chocan con sus intereses y apetitos; y aun quisiera hacer una hoguera y quemar á medio linage humano.
Durante la semana el individuo concurría ocho horas a su oficina, y cada luna nueva le preguntaba a su esposa, entre bascas y trasudores: —¿Te ha venido el mes?
Las músicas, las finezas y los extremos con que don Dionís servía a doña Magdalena, ya lo podréis juzgar de la opinión de enamorados que nuestra nación tiene; ni tampoco las rabiosas bascas, los dolorosos suspiros y tiernas lágrimas de mi corazón y ojos, el tiempo que duró este galanteo, pues lo podréis ver por lo que adelante sucedió.
¡Ay, prados y secos céspedes, montes y fríos carámbanos! Oíd en bascas armónicas aquestos suspiros lánguidos. Con mis lágrimas ternísimas, vuestros arroyos cristálicos serán ríos caudalísimos con que crezca el mar hispánico.
Don Diego, descontento, con bascas de muerte, sin despedirse de nadie, se salió de la sala; dicen que se fue a servir al rey en la guerra de Cataluña, donde murió, porque él mismo se ponía en los mayores peligros.
La estancia en Sevilla la embriagó al modo que embriaga el añejo moscatel: borrachera sin bascas ni modorra, estado que consiste en no sentir el peso de la razón, en romper las grises telarañas de la cordura y elevarse al espacio para bañarse en la luz de la fantasía y del ensueño.
El horror y el sentimiento me impidieron la venganza; que una turbación no alcanza discurso ni atrevimiento; que cuando le vi expirar, con ansias, bascas y enojos, y vi eclipsados sus ojos a nunca más despertar, de modo quedé sin mí que flechar no supe el arco, y la enemiga en un barco, o marítimo neblí, volando pasó el estrecho; y con pena y con espanto si no en sangre bañó en llanto estos ojos y aquel pecho.
Ahora mi voluntad flaqueaba, sentíame vencido y sólo quería abandonar el Palacio. Hallábame combatido por tales bascas, cuando entró Musarelo: -Mi Capitán, un padre capuchino desea hablaros.
Cuando vido aquesto el rey, no quiso pasar el vado; vuélvese para sus tierras, malamente va enojado, grandes bascas va haciendo, reciamente va jurando, que había de matar al conde y destruir su condado.