barril


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barril

(Voz prerromana.)
1. s. m. Recipiente hecho con listones de madera o de metal, grande y redondo, más ancho en el vientre que en la base y la boca, donde se guardan y transportan líquidos y diversas mercancías el ilustre personaje firmó con tiza un barril de jerez. tonel
2. Vaso de barro de gran vientre y cuello estrecho, que usan los campesinos para beber agua.
3. coloquial Persona muy obesa. tonel
4. METROLOGÍA Medida de capacidad del petróleo, equivalente a casi 159 litros.

barril

 
m. Cuba pequeña para conservar y transportar mercancías, esp. líquidos.
Vaso de barro de gran vientre y cuello angosto, en que los segadores y gente del campo tienen el agua para beber.

barril

(ba'ril)
sustantivo masculino
recipiente de madera para transporte de líquidos barril de cerveza
Sinónimos

barril

sustantivo masculino
Traducciones

barril

barrel, cask

barril

Fass

barril

tonneau

barril

barril

barril

sud

barril

tønde

barril

tynnyri

barril

bačva

barril

barril

barril

ton

barril

tønne

barril

beczka

barril

fat

barril

ถังใส่ของเหลว

barril

fıçı

barril

thùng tròn

barril

barril

барел

barril

barril

חבית

barril

SM
1. (= tonel) (gen) → barrel; [de madera] → cask; [de metal] → keg
cerveza de barrildraught o (EEUU) draft beer, beer on draught
comer del barril (Andes) → to eat poor-quality food
ser un barril de pólvorato be a powder keg
barril de petróleobarrel of oil
2. (LAm) (= cometa hexagonal) → hexagonal kite
Ejemplos ?
Un extraño sentimiento de ahogo le invadió al saberse dentro de aquel templo espectral, pero lo desechó y siguió explorando minuciosamente el lugar. Halló un barril intacto aún, en medio del polvo, y lo rodó hasta colocarlo al pie del tragaluz para cuando tuviera que salir.
A la mañana entregó el envoltorio a Juan, diciéndole que no lo abriese hasta que la princesa le preguntase en qué había pensado. Había tanta gente en la amplia sala, que estaban, como suele decirse, como sardinas en barril.
Mi tío mandó detener el coche delante del primero, se llegó hasta un barrilillo de madera de tilo que había a la entrada y preguntó: – ¿Es miel? – Sí. – ¿Cuánto vale el barril? – Vendemos al por menor, por libras.
En ese momento, entonces, llegamos a que quedaban únicamente en poder provincial las de la provincia de Santa Cruz, que era la única tenedora. El barril del crudo en ese momento estaba a 13,92 dólares.
-¿No costaba el barril setenta y dos riales? -Sí. -¿No te corresponden a ti veinticuatro? -Sí. -¿No debías además en la taberna, primeramente treinta cuartos de café y copas, y luego dos riales y medio emprestaos?
Iba a las tiendas, traía rollos de cuero al zapatero, hierro al herrador, un barril de arenques para su ama, gorros de la sombrerería, tupés de la peluquería, y a lo largo del trayecto, a la vuelta, repartía sus paquetes, que tiraba por encima de las tapias, de pie en el pescante y gritando a pleno pulmón, mientras que sus caballos iban completamente solos.
Pues, señor, tira que tira y habla que habla, llevábamos ya el barril bebido hasta la mitad, cuando el hombre, más sereno que estoy yo ahora, dice que se acerca la hora de votar y que me deja...
Una noche, tres soldados se alojaron en el edificio y lo recorrieron desde la bohardilla hasta el sótano. Encontraron al viejo Gorro Rojo en el sótano, junto a un barril de sidra, con una garrafa en una mano y un vaso en la otra.
Les ofreció de beber de su vaso, pero cuando uno de los soldados se lo llevó a los labios, un río de fuego pasó por todo el sótano, cegando a los tres durante algunos minutos, y cuando recuperaron la vista, había desaparecido la garrafa, el vaso y Gorro Rojo, quedando sólo el barril de sidra completamente vacío.
¿No te correspondían a ti diez duros por la costera de la semana? -Sí. -¿No nos habían emprestao a ti, al mi hijo y a mí un barril de parrocha en la taberna del Estrobo? -Sí.
Viendo, pues, mi amo tan a los ojos su perdición, vació con gran presteza dos barriles que estaban llenos de agua, tapólos muy bien, y atólos con cuerdas el uno con el otro; púsome a mí entre ellos, desnudóse luego, y, tomando otro barril entre los brazos, se ató con un cordel el cuerpo, y con el mismo cordel dio cabo a mis barriles, y con grande ánimo se arrojó a la mar, llevándome tras sí.
Y mientras aquél se dirigía al barril del amontillado, sentose el de la Tumbaga junto a una mesa, y colocando en ella el codo y en la palma de la mano la cara, canturreó dulcemente, acompañándose con nervioso, rápido y acompasado taconeo: :Que Dios bendiga la hora :en que te hallé en mi verea, :si lo mismo que te quiero :consigo yo que me quieras.