barricada

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barricada

(Del fr. barricade < gascón barrique.)
s. f. Parapeto improvisado, hecho con toda clase de cosas amontonadas, utilizado para resguardarse tras él sobre todo en las algaradas y luchas callejeras. parapeto

barricada

 
f. Parapeto improvisado hecho con barricas, carruajes volcados, piedras del pavimento, etc., para estorbar el paso al enemigo.

barricada

(bari'kaða)
sustantivo femenino
parapeto improvisado para protegerse la barricada de los rebeldes
Sinónimos

barricada

sustantivo femenino

barricada:

defensamuro, valla, parapeto, barrera,
Traducciones

barricada

barricade

barricada

barricade

barricada

Barrikade

barricada

barricada

barricada

barricata

barricada

barricade

barricada

барикада

barricada

Barikáda

barricada

barrikade

barricada

バリケード

barricada

바리케이드

barricada

barrikad

barricada

SFbarricade
Ejemplos ?
La revolución fue en todas partes obra de las clases trabajadoras: fueron los obreros quienes levantaron las barricadas y dieron sus vidas luchando por la causa.
Primero: Por la vigorosa actividad de sus miembros; en todos los sitios donde se produjeron movimientos estuvieron en la vanguardia, en la Prensa, en las barricadas y en los campos de batalla del proletariado, como la única clase revolucionaria de la sociedad.
”Epilépticos, hippies, madres solteras, locos, homosexuales, delincuentes, prostitutas, gitanos, vagabundos, drogadictos y alcohólicos, sordomudos, tísicos, varones exhibicionistas, enanos, tullidos, leprosos, sifilíticos, albinos, anarquistas y, en general, todas las mujeres, así como aquellos cuyas taras son secretas: la neurosis o las barricadas”.
las ocho ae la mañana siguiente, que, por la misericordia de Dios, no ofreció ya señales de barricadas ni de tumulto (misericordia que había de durar hasta el 17 de mayo de aquel mismo año, en que ocurrieron las terribles escenas de la Plaza Mayor) hallábase el doctor Sánchez en casa de la llamada Condesa de Santurce poniendo el aparato definitivo en la pierna del Capitán Veneno.
Y en esto trascendieron los propósitos de su majestad hasta los clubs más rabiosos: llamósele traidor por haber intentado cercenar los derechos declarados en la Constitución; levantáronse barricadas en las calles; ardió Palacio por las cuatro esquinas, y la intrusa majestad huyó por el tejado, en chancletas y muy contenta porque salvaba la pelleja, bien al revés de sus consejeros y protectores, que morían arrastrados por las masas, que, aunque antes los habían aclamado, desconfiaban ya de ellos por lo mismo que una deslealtad los había encumbrado.
«Epilépticos, hippis, madres solteras, locos, homosexuales, delincuentes, prostitutas, gitanos, vagabundos, drogadictos y alcohólicos, sordomudos, tísicos, varones exhibicionistas, enanos, tullidos, leprosos, sifilíticos, albinos, anarquistas y en general todas las mujeres, así como aquellos cuyas taras son secretas: la neurosis o las barricadas» (Gómez Beneyto).
Si alguna vez Berlín vuelve a dar pruebas de su incultura con otro 18 de Marzo Se alude a los combates de barricadas en Berlín el 18 de marzo, que dieron comienzo a la revolución de 1848-1849 en Alemania.
?De ti depende en este momento la suerte de toda la nación, destinada tal vez a cambiar la faz de Europa, contribuyendo a romper los hierros de los demás pueblos Un chispazo produce no pocas veces un incendio; ¡qué no podrá producir tu noble y generoso ejemplo! —Hoy el pueblo prosigue con mayor actividad que nunca la construcción de barricadas.
La rebelión al viejo estilo, la lucha en las calles con barricadas, que hasta 1848 había sido la decisiva en todas partes, estaba considerablemente anticuada.
Su oposición se manifestaba más decididamente a medida que se destacaba más el absolutismo de la aristocracia financiera y a medida que la propia burguesía industrial creía tener asegurada su dominación sobre la clase obrera, después de las revueltas de 1832, 1834 y 1839 El 5 y el 6 de junio de 1832 hubo una sublevación en París. Los obreros, que participaban en ella, levantaron una serie de barricadas y se defendieron con gran valentía y firmeza.
En la noche, Belzu visitaba las barricadas, donde fue recibido con gozosas aclamaciones, volvió a palacio, se acostó en su cama y durmió tranquilo, cual si ningún peligro lo amenazara.
, la socialdemocracia no participará en la lucha, como «cualquier chusma ansiosa de lanzarse a las barricadas» (pag. 88), sino que «seguirá el camino de la legalidad», apaciguará la insurrección, retirará las barricadas y, en caso necesario, marchará con el glorioso ejército contra la masa unilateral, grosera e inculta.