barniz


También se encuentra en: Sinónimos.

barniz

(Del bajo lat. veronix, resina olorosa.)
1. s. m. Disolución de sustancias resinosas en un líquido volátil, que se extiende sobre objetos, principalmente de madera, para formar una capa brillante e impermeable contra la acción del aire y la humedad.
2. ARTES DECORATIVAS Sustancia transparente que se aplica al barro, loza y porcelana que, al cocerse, adquiere brillo y dureza.
3. coloquial Conocimiento muy superficial que se tiene de una cosa sólo tiene un barniz de cultura. tinte
NOTA: En plural: barnices

barniz

 
m. quím. org. Disolución de una o más resinas en un aceite o líquido volátil.
Sustancia transparente, con que se da una mano en crudo al barro, loza y porcelana, y que se vitrifica con la cocción.

barniz

(baɾ'niθ)
sustantivo masculino
líquido usado para dar brillo barniz para madera
Sinónimos

barniz

sustantivo masculino

barniz del Japón sustantivo masculino maque, zumaque del Japón.
Traducciones

barniz

vernis

barniz

lak

barniz

lak

barniz

Lack

barniz

lakka

barniz

lak

barniz

ニス

barniz

니스

barniz

vernis

barniz

lakk

barniz

lakier

barniz

verniz

barniz

лак

barniz

fernissa

barniz

น้ำมันชักเงา

barniz

cila

barniz

véc-ni

barniz

清漆

barniz

лак

barniz

清漆

barniz

לכה

barniz

SM
1. (= sustancia) (para dar brillo) → varnish; (para cerámica) → glaze; (en metal) → gloss, polish
dar (de) barniz a algoto varnish sth
barniz de uñasnail varnish
2. (= cualidad superficial) → veneer
3. (Aer) → dope
Ejemplos ?
Y pues sé, triste amapola, Que ese encendido color Que el rojo sol tornasola No es más que un barniz de amor, Y por amor vives sola; Pues yo parto por amores ¡Oh flor!
Los tiburones, los buitres y los ballenatos tienen siempre un barniz de cultura que hace atender con una deferencia que, aunque fría, es siempre deferencia, al postulante.
Y evocar a los muertos de sus túmulos, y sacar sus trapillos a lucir, y narrar sus historias, ya ridículas, ya serias, ya con brillo o sin barniz.
El cerco está enrarecido. Las pencas han perdido su prístino barniz. Deslustradas por la costra del polvo recalcitrante, se yerguen, como maraña de lanzas oxidadas, y no sienten, como los cercos montañeros, ceñida a su desnudez, la gaya caricia de las enredaderas.
No contento con esto, agotó casi todo lo que le quedaba de sus más brillantes pastas, en adornar regiamente las moscas, las mariposas y los pájaros; de modo que, cuando llegó a la Pampa, su paleta desasurtida no le alcanzó más que para pasar encima de todo, plantas y seres, una leve y uniforme mano de gris, verdoso o cas taño, apagado y sin barniz, pues también éste se le había acabado.
Pero el niño no se ocupaba de su juguete predilecto, y ved lo que estaba mirando: Del lado de allá de la verja, en la carretera, entre cardos y ortigas, había otro chico, sucio, desmedrado, fuliginoso, uno de esos chiquillos parias, cuya hermosura descubrirían ojos imparciales, si, como los ojos de un aficionado adivinan una pintura ideal bajo un barniz de coche, lo limpiaran de la repugnante pátina de la miseria.
Como los curas van siempre del brazo de los señores feudales, no es extraño que con este socialismo feudal venga a confluir el socialismo clerical. Nada más fácil que dar al ascetismo cristiano un barniz socialista.
Pus por qué si no por causa de esta tumbaga tiée hoy un pelo que le arrastra? Y Pepa..., ya sabe usté, Pepa, la hija del Betunero, aquella que tenía er casco como si le hubieran dao barniz de muñequilla...
perdona si osada cantando este sueño mi lira infeliz, pintó del oprobio que sufres cuitada el fúnebre cuadro con negro barniz: No tiene la culpa mi débil acento si acaso tu rostro colora el rubor, la tiene el imbécil que vive contento, la tiene el maldito que ultraja tu flor.
A los pocos días de asistir a la cátedra de Glauben perdía, el que lo tuviera, el hábito de la preocupación de lo contemporáneo como superior a lo antiguo, el hábito de inclinarse a la moda en filosofía; las más recientes hipótesis que los demás profesores exponían como deslumbrantes novedades, las analizaba Glauben con fría imparcialidad, las comparaba y barajaba con las teorías viejas, y a poco aparecía con la pátina de lo caduco, de lo transitorio; tenía una rara habilidad, nada maliciosa, para borrar el prestigio del barniz reciente en las doctrinas que sometía a examen.
Tiene puntos de contacto con la diota y no es una diota; puede hacerse pasar por una lagena y no es lagena del todo. ¡Qué barniz!
¡El otro es el enemigo! Debajo del barniz negro o blanco corre la sangre, y la sangre es siempre igual, es siempre roja. Son las sangres las que se aborrecen.