barca

(redireccionado de barcas)
También se encuentra en: Sinónimos.

barca

(Del bajo lat. barca.)
s. f. NÁUTICA Embarcación pequeña para pescar o navegar cerca de la costa o en los ríos les llevó en barca hasta los rápidos.

barca

 
f. mar. Embarcación menor, gralte. de madera.

Barca (Barcides)

 
hist. Familia cartaginesa (ss. V-II a C) que encabezó la lucha contra Roma en las guerras Púnicas.

barca

('baɾka)
sustantivo femenino
náutica embarcación pequeña barca de pescadores
Sinónimos

barca

sustantivo femenino
Traducciones

barca

boat, bark, barge

barca

قارب نقل صغير

barca

лодка, такса

barca

Barke, Nache

barca

riverbarko

barca

barque

barca

boot

barca

barco

barca

łódź

barca

člun

barca

båd

barca

보트

barca

båt

barca

เรือ

barca

SFboat, small boat
barca de pasajeferry
barca de pesca, barca pesquerafishing boat
Ejemplos ?
166) = Repetidas veces he encontrado más de un Néstor de pueblo que me obligaba a sentarme a su lado para contarme que nuestra llanura no era antes otra cosa más que un gran lago, tan profundo que nuestras montañas bañaban sus cumbres en sus aguas; que se veían todavía no hace mucho marcas de anillas en las rocas graníticas sobre las cuales se levantan por un lado, y por otro Clavelier y Montravel. Su función era la de que se amarrasen allí las barcas que hiciesen el servicio del lago.
El día era espléndido; desde el cenador en que habíanse guarecido nuestros tres famosos prohombres, situado a espaldas del ventorrillo en una de las accidentaciones del monte -un monte pelado y rojizo sobre el que sólo verdegueaban los rústicos pabellones-, divisábase la carretera de la que cada ráfaga de viento arrancaba un remolino de polvo de oro, la arenosa playa donde morían las olas desdoblándose con plácido murmullo; la vía del ferrocarril, que pone en comunicación algunos de los pueblos de la costa levantina, y el mar que fulgía bajo un cielo espléndido, como un inmenso zafiro, surcado por cien barcas pescadoras de blanquísimo velamen.
Había algunas barcas aquí y allá, en el fango de la orilla, y escondiéndonos tras de ellas pudimos deslizamos a su lado sin ser vistos.
Hágase mi gusto y basta”. Mas... esas olas perversas que tragan hombres y barcas, nada piensan, nada temen: las olas no tienen alma. Pero vosotros...
Esto que se sigue son palabras formales del Almirante, en su libro de su primera navegación y descubrimiento de estas Indias: "Yo (dice él), porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a Nuestra Santa Fe con Amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor, con que tuvieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navíos a donde nos estábamos, nadando.
La sopera, llena hasta los bordes, era poco menor que un barreño; las fuentes del potaje podían servir de barcas en caudaloso río; el primer principio se componía de más de media arroba de carne guisada; y cuando llegó el gallo en pepitoria, héroe del banquete, acompañábanle, para hacerle honor, cuatro capones.
Había llegado a los diez y nueve años, hambriento y casi desnudo como un salvaje, durmiendo en la torcida barraca donde gemía y rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día ayudaba a botar las barcas, descargaba cestas de pescado, o iba de parásito en las lanchas que perseguían al atún y la sardina, para llevar a casa un puñado de pesca menuda.
Al retirarme —andando hacia atrás porque no había espacio para dar vuelta—, vi la cabeza de la señora recostada a los pies del chivo, y la mirada fija, esperando. Las budineras, también inmóviles, parecían pequeñas barcas recostadas en un puerto antes de la tormenta.
Fuimos tras de ellos hasta el puerto derribándoles otros dos y sin muchos heridos que llevaban cargados y muchos que también llevaban en las barcas...
Por la tarde de aquel día nos dirigimos a Gravesen Peggotty y yo. Encontramos el barco, rodeado de una multitud de barcas, en medio del río...
Verdad es que en la patria no es la virtud dichosa, ni se estima la perla hasta dejar la concha. Dirás que muchas barcas con el favor en popa, saliendo desdichadas, volvieron venturosas.
Este día, al atardecer, les dice: Pasemos a la otra orilla. 4.36. Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 4.37.