barbo


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barbo

(Del lat. barbus.)
1. s. m. ZOOLOGÍA Pez teleósteo de agua dulce, de tamaño mediano, con cuatro apéndices carnosos en la parte inferior, que vive en fondos de ríos claros y de corriente rápida.
2. barbo de mar ZOOLOGÍA Salmonete, pez marino comestible de color rojo.
NOTA: Nombre científico: (Barbus barbus.)

barbo

 
m. zool. Nombre común de diversas especies de peces cipriniformes (gén. Barbus) abundantes en las aguas dulces de Europa.

Barbo

 
Ilustre familia veneciana. Destaca Pietro (1418-71), que fue papa con el nombre de Paulo II.
Sinónimos

barbo


barbo de mar sustantivo masculino trigla, salmonete, trilla.
Traducciones

barbo

Barbe

barbo

catfish

barbo

barbo

barbo

SMbarbel
barbo de marred mullet, goatfish (EEUU)
Ejemplos ?
-Ciertamente, le dijo el pescador, no tenías necesidad de hablar tanto, pues no haré tampoco otra cosa que dejar nadar a sus anchas a un barbo que sabe hablar.
Le echó al agua y el barbo se sumergió en el fondo, dejando tras sí una larga huella de sangre. El pescador se fue a la choza con su mujer: -Marido mío, le dijo, ¿no has cogido hoy nada?
Pero lo volvió a tirar enseguida al agua, diciendo para sí: -Haz bien sin mirar a quién. El barbo, libre, desapareció, saltando de contento.
El infeliz chico miraba desconsolado correr el agua del río, cuando vio, conoció y llamó, al barbo con quien partió su pan y después de haberlo pescado se arrepintió y salvó la vida.
-No, contestó el marido; he cogido un barbo que me ha dicho ser un príncipe encantado y le he dejado nadar lo mismo que antes. -¿No le has pedido nada para ti?
-respondió la mujer; es tan triste, es tan triste vivir siempre en una choza tan sucia e infecta como esta; hubieras debido pedirle una casa pequeñita para nosotros; vuelve y llama al barbo, dile que quisiéramos tener una casa pequeñita, pues nos la dará de seguro.
No está contenta con vivir en una choza de juncos, quisiera mejor una casa de madera. -Puedes volver, le dijo el barbo, pues ya la tiene.
Estaba un día sentado junto a su caña en la ribera, con la vista dirigida hacia su límpida agua, cuando de repente vio hundirse el anzuelo y bajar hasta lo más profundo y al sacarle tenía en la punta un barbo muy grande, el cual le dijo: -Te suplico que no me quites la vida; no soy un barbo verdadero, soy un príncipe encantado; ¿de qué te serviría matarme si no puedo serte de mucho regalo?
El pescador se acercó y dijo: Tararira ondino, tararira ondino, hermoso pescado, pequeño vecino, mi pobre Isabel grita y se enfurece, es preciso darla lo que se merece. -¿Qué quiere tu mujer? -dijo el barbo. -¡Ah!
Yo quisiera vivir en un palacio de piedra; ve a buscar al barbo; es preciso que nos dé un palacio. -¡Ah!, mujer, replicó el marido, esta casa es en realidad muy buena; ¿de qué nos serviría vivir en un palacio?
El marido no hacía mucho caso; sin embargo, fue a la orilla del mar, y cuando llegó allí, la vio toda amarilla y toda verde, se acercó al agua y dijo: Tararira ondino, tararira ondino, hermoso pescado, pequeño vecino, mi pobre Isabel grita y se enfurece, es preciso darla lo que se merece. El barbo avanzó hacia él y le dijo: -¿Qué quieres?
Continuaron así durante ocho o quince días, pero al fin dijo la mujer: -¡Escucha, marido mío: esta casa es demasiado estrecha, y el patio y el huerto son tan pequeños!... El barbo hubiera debido en realidad darnos una casa mucho más grande.