barbero

(redireccionado de barberos)
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barbero

1. s. m. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que tiene como profesión el arreglo, corte y aseo de la barba y cabello masculinos. peluquero
2. Méx. Niño halagador, adulador.

barbero

 
m. El que tiene por oficio afeitar o hacer la barba.
(Méx.) Adulador.
Sinónimos

barbero

sustantivo masculino
fígaro, rapabarbas (col.), rapador (col.), rapista (col.), peluquero.
Fígaro presenta un uso literario en la lengua.

barbero:

afeitadorrapabarbas, rapador, fígaro, peluquero,
Traducciones

barbero

holič

barbero

barber

barbero

parturi

barbero

barbier

barbero

brijač

barbero

床屋

barbero

이발사

barbero

fryzjer

barbero

barbeiro

barbero

herrfrisör

barbero

ช่างตัดผม

barbero

berber

barbero

thợ cắt tóc

barbero

理发师

barbero

Бръснар

barbero

A. ADJ (CAm, Méx) (= adulador) → grovelling; [niño] → affectionate, cuddly
B. SM
1. (= peluquero) → barber
"El barbero de Sevilla""The Barber of Seville"
2. (Guatemala, Méx) → flatterer

barbero

m barber
Ejemplos ?
Para los médicos, cirujanos, boticarios y barberos de Lima, eran, en el siglo XVII, artículos de fe y parte integrante de la ciencia las supersticiones astrológicas.
En respuestas y demandas, estábamos arguyendo, cuando a la puerta dan golpes, y yo, al alboroto dellos, la espada animoso saco; que, dado que los barberos no la usen en su ejercicio, soy sangrador caballero.
Yuntas de bueyes y rebaños de carneros pasan frente a sus ojos, vendedores con los pellejos de cabra repletos de aceite, campesinas con pilastras de carbón amarradas por juncos a los sobacos, barberos que se dedican a sangrar.
Adivinar se deja que el edicto archiepiscopal fue acogido con entusiasta aplauso por siervos y servidores, y visto de mal ojo por la gente rica y acomodada; pero los barberos, cuya condición era excepcional, pusieron el grito en el quinto cielo.
A bien que estoy en tierra de barberos.» La historia fue en Tetuán, y todo el día La barberil guitarra se sentía, El Chivo fue, guiado de su tono, A la tienda de un mono, Barberillo afamado, Que afeitó al señorito de contado.
Un domingo de agosto del año 1626, hallábase agolpado gran concurso de gente a la puerta de la catedral de Lima, templo que apenas llevaba diez meses de consagrado, leyendo un cartelón o edicto, de cuya parte considerativa quiero hacer gracia al lector, limitándome a copiar sólo la dispositiva, que a la letra dice: «Mandamos que, de aquí en adelante, sea bien guardado el domingo, día del Señor; que no se abran las tiendas en día de fiesta; ni afeiten los barberos...
El viudo no va triste del caso y viudez, sino de ver que pudiendo él haber enterrado a su mujer a un muladar y sin coste y fiesta ninguna, le hayan metido en semejante barahúnda y gasto de cofadrías y cera, y entre sí dice que le debe poco, que ya que se había de morir, pudiera haberse muerto de repente, sin gastarle en médicos, barberos ni boticas, y no dejarle empeñado en jarabes y pócimas.
Pasé allá y vi (¡qué cosa tan admirable y qué justa pena!) los barberos atados y las manos sueltas, y sobre la cabeza una guitarra, y entre las piernas un ajedrez con las piezas de juego de damas, y cuando iba con aquella ansia natural de pasacalles a tañer, la guitarra le huía, y cuando volvía abajo a dar de comer a una pieza, se le sepultaba el ajedrez y esta era su pena.
De cada pueblo se obligaua el señor y el cabildo de dar yndio mitimays estrangeros para todo el oficio y trauajos y para las demás cosas dauan oficiales de metales de oro y plata, estaño y cobre, yndios labradores y canteros, aluani, ollero, carpintero, platero, pintores, bordadores y sederos y cantores, flauteros, tanboreleros, múcicos, barberos, escriuanos, contadores, farsantes, mayordomos, labradores, justicias, pontífises, saserdotes, uírgenes, administradores, camareros y paxes, lacayos y morriones, alauarderos, capitanes generales.
Las coplas del célebre León Marchante, dulce estudio de los barberos, las del cura de Fruime, Gerardo Lobo, la madre Ceo, Boscán y Garcilaso a lo divino, Jacinto Polo, Cáncer, Benegasi, Villamediana, Bocángel, Tafalla, Zabaleta, Montoro y Salas Barbadillo, con el Arte de Gracián y las comedias, silvas y romances de Henríquez Gómez.
Ítem, habiendo conocido la natural inclinación de los barberos a guitarras, mandamos que para que mejor sean conocidas sus tiendas, en lugar de cortinas y bacías, cuelgan o pinten una, dos, tres o más guitarras, conforme el babero del tal barbero.
Yo convierto en tierra llana A la más sublime sierra; Pongo viñas y olivares Prados, jardines y huertas, Yo hago los mayorazgos, Los vínculos, las haciendas; Yo tengo capellanías Para los hombres de letras; Tengo maestros de danzas, Pintores de gran destreza; Tengo para los enfermos Doctores de grandes ciencias, Barberos para sangrías, Afeitar y sacar muelas.