Ejemplos ?
No quiero ser Pinto a quien faltó carácter para imponerse a las barbaridades de un parlamento que yo sufrí en carne propia en las dos veces que fui ministro, en los días trágicos a veces, gloriosos otros de la guerra con el Perú y Bolivia.
"Tres siglos ha —dice Vd.— que empezaron las barbaridades que los españoles cometieron en el grande hemisferio de Colón." Barbaridades que la presente edad ha rechazado como fabulosas, porque parecen superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas por los críticos modernos, si constantes y repetidos documentos no testificasen estas infaustas verdades.
La influencia galvanizante del optimismo dejóse ver enseguida en la misma actividad combativa de las guerrillas; diariamente derrochando astucia y denuedo acercábanse ahora los patriotas a la plaza de Montevideo; golosos de aventuras y también (¿por qué no decirlo?) de barbaridades ancestrales.
Avisó a la policía y acompañado de un comisionado, conminó a los del segundo patio con las más enérgicas medidas en caso de que siguieran los desórdenes. Por el momento, los ánimos se apaciguaron, y Benjamín, satisfecho de todas las barbaridades cometidas, se tranquilizó.
Cayó sobre él la turba, y acaso habría tenido lugar un gutierricidio o acto de justicia popular, como llamamos nosotros los republicanos prácticos a ciertas barbaridades, si el escribano Nicolás de Figueroa y Juan de Gadea, boticario del hospital de la Caridad, sujetos que gozaban de predicamento en el pueblo, no lo hubieran impedido, diciendo: «Si ustedes matan a este hombre, nos quedaremos sin saber dónde tiene escondido a Nuestro Amo».
¡Usted, después de haberme salvado la vida, me ha asistido como una Hermana de Caridad; usted ha sufrido con paciencia todas las barbaridades que, por librarme de su poder seductor, le he dicho durante cincuenta días; usted ha llorado en mis brazos cuando se murió su madre; usted me está aguantando hace una hora!...
El espejo, como tiée de cristal el corazón, no se anduvo por las ramas, y el mu charrán me dijo, sobre poco más o menos: «Señó Candelario, si usté quiée que yo le platique la fija, le diré a usté que las jechuras de usté ya no están de recibo, que es mucha la panza de usté pa un hombre solo, que tiée usté una calva que reluce más que una jarra alpujarreña, que encima de ca ojo tiée usté dos onzas de filete lo menos, que ca uno de sus carrillos parece una faltriquera» y, en fin, hijo mío, la mar de barbaridades que me dijo el pícaro espejo.
Tampoco le preocupan sus negocios personales: son eternamente prósperos; ni las repercusiones de sus sonadas barbaridades, que lo hacen sonreír desdeñosamente; ni los eternos conflictos de sus tropas con las fuerzas federales destacadas en la región.
Estudió todos aquellos nombres raros de la historia universal, y solía decirle sonriendo: « Pero ¡cuántas barbaridades han podido hacer los hombres, Dios mío!» Estudió matemáticas, y en esto fue en lo que más sobresalió aqueIla dulce madre.
Que mentiras y verdades sobre tiempos que no he visto ensarto, dirán... ¡De Cristo dijeron barbaridades! ¿Qué mucho si me hace añicos un crítico y si me ultraja, siendo en la humana baraja yo de los triunfos más chicos?
Explicó a su patrón muchas cosas que éste no sabía, sobre manejo práctico y racional de las haciendas en un campo, y don Andrés, convencido ya de que sus intereses estaban en muy buenas manos, cuando consultaba con don Lisandro sobre algún punto dudoso para él, y que éste le decía: «Usted es dueño»: -Sí... -contestaba en el acto-, de hacer barbaridades.
Todos los días tiene el Gobierno reclamaciones y amenazas de guerra de los Estados vecinos por que contrabandistas y facciosos y malhechores corretones han penetrado en su territorio y han hecho barbaridades, prevalidos de su ligereza de piernas.