Ejemplos ?
Sus captores se percataron y se dieron a la tarea de revisarlo; contenía un pajarito de los que llamamos chupamirtos, una raíz de peyote, cabellos de mujer, romero molido, piel de coyote y unas estampas católicas. Ante tal situación, la autoridad civil remitió a Juan Nepomuseno Perales por portar baratijas ante la.
Llega primero a Moyobamba, donde recluta a Aquilino, un humilde aguatero con quien se dedica a traficar con las tribus indígenas, adquiriendo pieles y bolas de caucho a cambio de baratijas y utensilios domésticos.
Verloc, quien vive en un barrio de casas modestas; en la planta baja tiene una tienda donde vende tinta, utilería y baratijas y en el piso superior vive con su mujer Winnie, su suegra y el hermano de su mujer Stevie.
Michel Simon — Tío Jules Dita Parlo — Juliette Jean Dasté — Jean Gilles Margaritis — Le camelot (vendedor ambulante) Louis Lefebvre — Le gosse (grumete) Maurice Gilles — Le chef de bureau (el director de la Compañía Fluvial) Raphaël Diligent — Raspoutine, un chamarilero que vende baratijas al Tío Jules René Bleck — Le garçon d'honneur (padrino de Jean, sin acreditar) Fanny Clar — La mère de Juliette (madre de Juliette, sin acreditar) Charles Goldblatt — Le voleur (el ladrón, sin acreditar) Glen Paul — L'invité qui boite (un invitado a la boda que cojea, sin acreditar) Jacques Prévert — extra Pierre Prévert — extra Loutchimoukov — extra
Este momento en que los indios subieron a las naves españolas y aceptaron las sartas de cuentas verdes y demás baratijas preparadas al efecto fue uno de los pocos contactos pacíficos que tuvo el grupo de Hernández con los indios, e incluso en este las muestras de paz eran fingidas.
Posteriormente, sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres del panteón municipal de la ciudad de Toluca. Manicomio de paisajes (1932). Cuarteto Emocional (1938). Baratijas (1955). Museo de Esperpentos (1964).
Actualmente es utilizada por seguidores del black metal en Grecia como símbolo del paganismo griego, así como por asociaciones de preservación del folclore cretense. Se puede adquirir en cualquier tienda de heavy metal o de baratijas de Grecia.
Después de un nuevo enfrentamiento, esta vez con los nativos de Nukuoro, les compró una isla a cambio de cuberterías, baratijas y otros objetos, incluidas las primeras herramientas de metal que habían visto.
Pasó varios años huyendo de una ciudad a otra: París, La Haya, Londres, Roma, Túnez, y haciendo de todo para ganarse la vida, desde el robo a la venta de baratijas o la práctica de la medicina.
En febrero se celebran las fiestas del aniversario del pueblo, donde se puede disfrutar de carreras de caballos, bailes públicos y fuegos artificiales; al igual que puestos de venta de baratijas y comida en la plaza del pueblo.
No obstante también se desarrolla una degradación de la estética a que da lugar la comercialización de baratijas a través de tiendas de curiosidades y souvenirs a menudo de fabricación no indígena, que por su naturaleza misma queda claro que dichos productos ya no son considerados una artesanía, pero que sin embargo generan una competencia desleal para los artesanos.
Llegaron a pie a Honfleur el 20 de mayo, con solamente cuarenta y tres sobrevivientes, entre ellos Essemeric, y «pieles, plumas, raíces para teñir contra quincallerias y otras baratijas».