baratero


También se encuentra en: Sinónimos.

baratero, a

adj./ s. Colomb., Méx.,, Chile Que vende barato se acercaron al baratero para comprar.
Traducciones

baratero

cheap

baratero

barattiere

baratero

baratero

baratero

baratero

baratero

baratero

baratero

baratero

baratero

/a
A. ADJ
1. (esp LAm) (= barato) → cheap; [tendero] → cut-price antes de s, discount antes de s
tienda baraterashop offering bargains, cut-price store, discount store
2. (Cono Sur) [regateo] → haggling
B. SM/F
1. (en el juego) person who extracts money from winning gamblers
2. (LAm) (= tendero) → cut-price shopkeeper, discount storekeeper
3. (Cono Sur) (= persona que regatea) → haggler
Ejemplos ?
Y la sociedad: —Algún día, baratero, tendrás razón; pero por el pronto te ahorcaré, porque no es llegado ese día en que tendrás razón y en que queden el suicidio y el duelo fuera de mi jurisdicción; en el día la sociedad a que perteneces no puede regirse sino por la ley vigente; ¿por qué no has aguardado para batirte en duelo a que la ley estuviese derogada?
Por ahora, muere, baratero, porque tengo establecida una pragmática que así lo dispone. Una luna no ha transcurrido todavía que ha visto sofocado por mi mano a otro hombre por haber vengado un honor que la ley no alcanzaba a vengar...
Y el baratero: —¿Y cuántas lunas transcurren, sociedad, que ven paseando en el Prado a otros hombres que incurrieron en igual error que ese que me citas, y yo?...
o aprender en tanto a eludir mi ley. Y el baratero: —¿Y la igualdad ante la ley, sociedad?... Y la sociedad: —Hombre del pueblo, la igualdad ante la ley existirá cuando tú y tus semejantes la conquistéis; cuando yo sea la verdadera sociedad y entre en mi composición el elemento popular; llámanme ahora sociedad y cuerpo, pero soy un cuerpo truncado: ¿No ves que me falta el pueblo?
¿No lo autorizas todo sufriéndolo todo? Y el baratero: —Porque no sé todavía que hago parte de ti, oh sociedad; porque no comprendo...
Uno de ellos no debía oír acabar la Salve: un segundo transcurre apenas, y con el último acento del cántico, llega a los pies del Altísimo el alma de un baratero.
La sociedad entonces acude, y dice al baratero vivo: —Yo te lancé de mi seno, yo te retiré mi amparo, yo te castigo antes de juzgarte con esa cárcel inmunda que te doy; ahí tolero tu juego y tu barato, porque tu juego y tu barato no molestan mi sueño; pero de resultas de ese juego y ese barato, tienes una disputa que yo no puedo ni quiero dirimir, y me vienen a despertar con el ruido de un cuerpo que has derribado al suelo; me avisan de que ese cuerpo, de que en vida yo no hice más caso que de ti, puede contagiarme con su putrefacción; y por ende mando que el cuerpo se entierre, y el tuyo con él, porque infringiste mis leyes, matando a otro hombre, aun entonces que mis leyes no te protegían.
Porque mis leyes, baratero, alcanzan con la pena hasta a aquellos a quienes no alcanzan con la protección. Ellas renuncian a amparar, pero no a vengar; lo bueno de ellas, baratero, es para mí, lo malo para ti; porque yo tengo jueces para ti, y tú no los tienes para mí; yo tengo alguaciles para ti, y tú no los tienes para mí; yo tengo, en fin, cárceles, y tengo un verdugo para ti, y tú no los tienes para mí.
Por eso yo castigo tu homicidio, y tú no puedes castigar mi negligencia y mi falta de amparo, que solos fueron de él ocasión. Y el baratero: —¿Hasta qué punto, sociedad, tienes derecho sobre mí?
El baratero advenedizo quiere quitar del puesto al baratero en posesión; éste defiende su derecho, y sacando de la faltriquera dos navajas: «¿Quieres parte?», le dice, «pues gánala».
En cuanto a empinar el codo, frecuentaba las ermitas de Baco y bebía el zumo de parra con más ardor que los campos la lluvia del cielo; y en materia de tirarse de puñaladas, hasta con el gallo de la Pasión si le quiquiriqueaba recio, nada tenía que aprender del mejor baratero de Andalucía.
El Sordina sonrió sin poder disimular el júbilo que le proporcionaba la presencia del famoso baratero, y aprovechando la primera oportunidad, díjole a éste, con acento mortificante, a la vez que le indicaba disimuladamente al suplente del Gallareta.