banquillo


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banquillo

1. s. m. DERECHO Asiento que ocupa el acusado ante el tribunal.
2. Banqueta para apoyar los pies.
3. DEPORTES Asiento situado fuera del terreno de juego que ocupan el equipo técnico y los jugadores reservas de un equipo.
4. chupar banquillo DEPORTES coloquial Permanecer un jugador en el banquillo durante un encuentro o jugar poco en una temporada estaba muy enojado porque le tocó chupar banquillo.

banquillo

 
m. Dim. de banco.
Asiento en que se coloca el reo ante el tribunal.
dep. En un partido, lugar en que se sientan el entrenador y los jugadores de reserva.

banquillo

(ban'kiʎo)
sustantivo masculino
derecho asiento del procesado el banquillo del acusado
Sinónimos

banquillo

sustantivo masculino
Traducciones

banquillo

bench, dock, footstool

banquillo

Fußbank

banquillo

banc

banquillo

مقاعد البدلاء

banquillo

пейка

banquillo

bænk

banquillo

ベンチ

banquillo

벤치

banquillo

bänk

banquillo

SM (= asiento) → bench (Dep) → bench, team bench (Jur) → dock
el portero tuvo que quedarse en el banquillothe goalkeeper had to stay o remain on the bench
banquillo de los acusadosdock
Ejemplos ?
¡O bien envenenar a un enfermo! continuó el boticario. ¿Querías que yo fuese al banquillo de los criminales a la Audiencia? ¿Verme conducido al patíbulo?
Luego notó que le llamaban, y gruñó al conocer la voz; pero, aunque de muy mala gana, alzóse del banquillo y salió al balcón, En el de la otra buhardilla le esperaba la mujer del Tuerto, con los párpados hechos ascuas, las greñas sobre los ojos, la cara embadurnada con la pringue de las manos disuelta en lágrimas, en mangas de camisa, desceñido el refajo y medio descubierto el enjuto seno.
El delito de asistir a los absurdos establecimientos de la enseñanza burocrática merece la penitencia del banquillo fatal, pero no es ese muchacho asustado el que debe sufrirla.
En la guerra le contesté, el que combate está libre y no engrillado como ese pobre joven, tiene la esperanza de vencer y no la horrible realidad de una muerte infalible. Llegado al banquillo, Carrera se opuso a que le vendaran los ojos y pidió mandar él- la ejecución.
Y, sin embargo, no los odio. ¡Infelices! Casi lloro cuando los veo en el banquillo. Otros son los que me han hecho mal. Si el mundo se convirtiera en una sola persona; si todos los desconocidos que me robaron a los mios con su desprecio y su odio tuvieran un solo cuello y me lo entregaran, ¡ay, cómo apretaria!
No obstante, para nuestro pesar, muchos de esos escritos se destruyeron por obra de polillas y humedades; otros han desaparecido, ante mi asombro, de las gavetas de mis antiguallas personales y sólo han quedado los que hoy forman este libro que agrupa mis incipientes ensayos de maestro de banquillo.
y ¿para qué? si es una víctima que paso a paso a su calvario va lo lleva hasta el banquillo la república y con ella en el alma a morir va.
Así lo hizo Carrera, y acabado este acto, le invité para que marchase con recogimiento cristiano al suplicio, y que al sentarse en el banquillo pidiese perdón al pueblo de Mendoza por los daños que le había causado.
Al conde de Villarroja, por deferencia a lo especial de su condición, se lo había señalado asiento al lado del fiscal acusador. El marqués ocupaba el banquillo del acusado.
NTONIO DOMÍNGUEZ HIDALGO DESDE MI BANQUILLO Trayectorias didácticas Primera Edición 2007 INTRODUCCIÓN Desde el primer momento en el cual entré a mi salón de clases para estudiar el profesorado de educación primaria en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros de México, allá por el año 1960, llevaba el entusiasmo reflejado en mis ojos, según cuentan hoy, algunos de mis compañeros que cursarían conmigo tan humanista carrera y que son en su mayoría, ya jubilados.
Se acercó el alguacil corno pidiéndole el poncho, y Carrera le dijo: —No, lo destino para el de mi suegra, quien me harán el favor de entregarlo.- Se sentó en el banquillo, y en vez de demandar perdón al pueblo de Mendoza, como yo se lo había aconsejado, dijo en altísima: ¡Muero por la libertad de la América!.
Si Cotrina no hubiese sido candidato por Calca; si Macedo no le hubiese echado bala a su casa; si Cotrina no hubiese asaltado a Macedo en la Plaza de Armas de Calca; si Macedo no le hubiese entablado juicio criminal; si el Juez no hubiese sido amigo de Cotrina; si Macedo no hubiese acusado al Juez; si el Juez no hubiese sido amante de la señora de Huamán, a quien pretendía el sub-prefecto, y si Cotrina no hubiese sido pierolista, yo no estaría ahora, sentado en un alto banquillo delante de un libro inmenso, copiando los decretos del señor Bedregal, rubricados por S.