banquete

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banquete

(Del fr. banquet, probablemente del ital. banchetto, diminutivo de banco.)
1. s. m. Comida a la que acuden muchas personas para celebrar algún acontecimiento organizaron un banquete para los invitados a la boda. festín
2. Comida copiosa. festín

banquete

 
m. Dim. de banco.
Comida a que concurren muchas personas.
Comida espléndida.

banquete

(ban'kete)
sustantivo masculino
comida para celebrar algún evento banquete de boda
Sinónimos

banquete

sustantivo masculino

banquete:

festínconvite, banco, comilona, banquillo, ágape, simposia (NoRAE), gaudeamus,
Traducciones

banquete

banquet, feast, dinner

banquete

banquete

banquete

banchetto, cenone

banquete

Bankett

banquete

banquet

banquete

банкет

banquete

banket

banquete

Банкет

banquete

宴会

banquete

宴會

banquete

Banket

banquete

연회

banquete

Bankett

banquete

SMbanquet, feast
banquete anualannual dinner
banquete de boda(s)wedding reception
banquete de galastate banquet
Ejemplos ?
A la sazón dirigiose al Cuzco el Libertador Bolívar, donde el 26 de Junio de 1825 fue recibido con gran pompa, por entre arcos triunfales y pisando alfombras de flores. Veintinueve días permaneció don Simón en la ciudad de los Incas, veintinueve días de bailes, banquetes y fiestas.
Crisis al canto, nuevos afanes, nuevas embajadas, nuevos desmayos; y, por ende, nuevos banquetes, no tanto por la necesidad física que se dejaba sentir en los obreros cuanto porque, según miss Fanny, en la mesa es donde mejor se hacen las amistades.
-Será el prólogo de la nuestra -dijo a Samuel la noche anterior paseándose asida a su brazo en los jardines de la quinta. Vestiré a mis colonos con los colores nacionales; les daré banquetes, carreras, saraos.
Nunca los días me parecieron tan cortos, ni las noches tan deliciosas, como en aquel bendito tiempo en que contando apenas veinte años, provisto el bolsillo de lucientes onzas de oro, y la mente de doradas ilusiones, habité en aquel emporio del fausto y de la belleza. Banquetes, saraos, partidas de campo, serenatas: aquello era una serie interminable de placeres, que mi posición humilde, como capataz de mulas no me impedía gozar; porque estaba ventajosamente compensada con un don que me diera el cielo: era yo todo un gentil y bello joven.
III - Un sol apagado Era la estación florida de la hermosa primavera, tan hermosa en las regiones que el Tajo aurífero riega, y un sol joven, rutilante, rodando por la alta esfera de puro zafir, torrentes de luz vivífica y nueva derramaba por Castilla, y sobre las gigantescas torres de la gran Toledo, de España corte y diadema; de Toledo, que con justas, banquetes, danzas y fiestas, de su monarca triunfante solemnizaba la vuelta.
Estaba decidido a hacer carrera por allí, por la prensa satírica, y no vacilaba en sacrificar un billete de cien pesetas, que destinaba a aquella comida magna. Él había oído decir que muchos ricachos de pueblo se habían hecho hombres en Madrid sin más que dar banquetes a los personajes.
Joven, valiente y de encumbrado origen, no es como otros mancebos altaneros, que solamente su ambición dirigen su orgullo a alimentar de caballeros, y en banquetes y amores consumen su salud y sus dineros; y con mengua y baldón de sus mayores mueren entre rufianes y acreedores.
A las primeras copas bebidas en obsequio de la dichosa pareja, todas las cabezas se trastornaron, no con aquella alegría del espíritu, noble, expansiva y sin malicia, que reinó en los banquetes que honrara el Señor con su presencia, sino con el delirio sensual e inmundo de la materia.
¿Qué son de aquellas amenazas hechas por ti en los banquetes de los caudillos troyanos, de que saldrías a combatir con el Pelida Aquileo?
Con el nuevo sistema no habrá uno solo que se quede sin comer, mientras tantos asisten a despilfarrar el producto de nuestro trabajo en banquetes y festejos.
La historia del mercader de Alejandría compone otra leyenda oriental, que por sus dimensiones ha sido forzoso suprimir aquí Y así pasaban sus días en regalos y banquetes, prolongando sus orgías hasta el matutino albor.
Esta nuestra diplomacia ecuatoriana, que hace consistir su misión diplomática en actos protocolarios, en banquetes, cortesías y en condecoraciones vanidosas, en vez de dedicarse a la defensa de la Patria y tornarse en misioneros del derecho ecuatoriano, fue la que facilitó la tragedia fronteriza de 1.941 y auspició el triunfo de la causa peruana, consagrada hoy en el Tratado de Itimary.