banquero


También se encuentra en: Sinónimos.

banquero, a

1. s. ECONOMÍA Propietario de un banco o entidad financiera.
2. ECONOMÍA, OFICIOS Y PROFESIONES Persona que se dedica a realizar operaciones bancarias se reunieron los banqueros para negociar el convenio.
3. JUEGOS Persona que lleva la banca en los juegos de azar.

banquero -ra

 
m. f. Jefe de una casa de banca.
Persona que se dedica a operaciones bancarias.
En ciertos juegos de naipes, persona que lleva la banca.

banquero, -ra

(ban'keɾo, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
economía propietario de una institución financiera el viejo banquero
Sinónimos

banquero

sustantivo masculino
Traducciones

banquero

banker, bankmanager

banquero

Bankier

banquero

banquier

banquero

bankéř

banquero

bankier

banquero

pankkiiri

banquero

bankar

banquero

銀行家

banquero

은행가

banquero

bankier

banquero

bankier

banquero

bankier

banquero

banqueiro

banquero

банкир

banquero

bankir

banquero

นายธนาคาร

banquero

bankacı

banquero

giám đốc ngân hàng

banquero

银行家

banquero

Банкер

banquero

銀行家

banquero

בנקאי

banquero

/a SM/Fbanker
Ejemplos ?
Su esposa, mi madre, con quien se casó cuando ella tenía quince años, era una señorita Croissart, hija mayor del banquero Croissart, cuya mujer, que sólo contaba con dieciséis años al casarse, era hija de Víctor Moissart.
También podía verse allí al banquero fastuoso y al magnate rival de los monarcas, y semiescondida, esperando su hora de reinado efímero, a la duquesa de la Torre, linda como un sueño, morena todavía...
El Banco Internacional, S.A., controlado por el gobierno federal, llegó al sector paraestatal por la dación en pago de las acciones que entregó el accionista principal al no poder manejar adecuadamente esta institución de crédito. Pretendió ser adquirida por otro banquero privado, quien no lo logró por los hechos a que me refiero en el punto siguiente.
Recordemos cómo en 1925, cuando se inaugura el Banco de México, S.A., surge inmediatamente la amenaza imperialista a través del banquero Tomás Lamont, presidente del Comité Internacional de Banqueros, que está obligando a través de la Embajada norteamericana para que se difiera tal acción del gobierno mexicano.
¿No te acuerdas, chico?... La que fue querida de mi primo el banquero, y le costó un ojo de la cara... Muchacha muy caritativa...
No tiene un buque que a la mar botado no torne al puerto de botín cargado: ni hay cambiante en Europa ni banquero que no admita su firma por dinero.
Sabía Morales que aquellas vistas valían mucho dinero, que por un capricho un indiano poderoso, o un banquero arrogante darían muchos miles de duros, encima de lo que por sí valía la quinta, nada más que por pagar las vistas soberbias..., que tampoco se pararían a contemplar banqueros soberbios ni soberbios indianos.
De una casa de banca ajena pronto pasó a otra propia; llegó en pocos años a ser el banquero más atrevido, sin dejar de ser prudente, más lince, más afortunado de la plaza, que era importante; y no tardó su crédito en ser cosa muy superior a la esfera de los negocios locales y aun provinciales, y aun nacionales; emprendió grandes negocios en el extranjero, fue su fama universal, y a todo esto él, que tenía el ojo puesto en todas las plazas y en todos los grandes negocios del mundo, no se movía de su pueblo, donde iba haciendo los necesarios gastos de ostentación, como quien pone mercancías en un escaparate.
Por fortuna, hay un Dios en los cielos, que es acreedor de todos; todos le deben todo lo que son, todo lo que tienen; y pagando a Dios lo que debo a sus deudores, unifico mi deuda, y para mayor comodidad me valgo del banquero de Dios en la tierra, que es la Iglesia.
Su cara gorda, blanda y sin barba, parecía teñida por un cocimiento de regaliz claro, y su pelo blanco avivaba aún más el brillo rudo de sus ojillos negros. No se sabía lo que había sido antes: buhonero, decían unos, banquero en Routot, afirmaban otros.
Fermín estaba recibiendo los más fervientes y abundantes bocados de la piedad solícita, que el diablo, o quien fuese, inspiró un sueño, endemoniado, si fue del diablo, en efecto, al insigne banquero.
Hémosla escrito teniendo a la vista, entre otros documentos, las Memorias de los virreyes, donde se habla de la bancarrota del banquero padre Juan de la Cueva, y una graciosa y bien comprobada biografía que Acisclo Villarán publicó en La Broma.