bando

(redireccionado de bandos)
También se encuentra en: Sinónimos.

bando

(Del fr. ban, edicto solemne < germ. ban.)
1. s. m. Aviso u orden de la autoridad que se imprime en carteles fijados en lugares públicos el lenguaje del bando les pareció injurioso.
2. Acto de hacer público mediante carteles o pregones un aviso u orden de la autoridad.

bando

(Del gótico bandwo, signo, bandera.)
1. s. m. Parte contendiente en una guerra o en una confrontación ideológica las diversas diferencias han creado dos bandos dentro del partido. facción
2. Grupo numeroso de peces que van juntos.
3. Bandada, grupo numeroso de aves.
NOTA: También se escribe: banco, banda

bando

  (de bandir, der. a su vez del germ. ban, prohibición)
m. Edicto publicado de orden superior.
Acto de publicarlo.

bando

  (del b. l. bandum, bandera)
m. Facción, parcialidad.

bando

('bando)
sustantivo masculino
comunicado de una autoridad bando municipal

bando

('bando)
sustantivo masculino
1. grupo de igual inclinación política el bando republicano
2. conjunto de aves bando de gorriones
Sinónimos

bando

1
sustantivo masculino

bando

2
sustantivo masculino

bando:

bancomandato, edicto,
Traducciones

bando

ban

bando

Erlass

bando

ban

bando

bando

bando

bando

bando

страна

bando

side

bando

puoli

bando

צד

bando

측면

bando

sida

bando

SM
1. (= edicto) → edict, proclamation
2. bandos (Rel) → banns
3. (= facción) (Pol) → faction, party (Dep) → side
uno del otro bandoone of them
pasarse al otro bandoto change sides
Ejemplos ?
Bien lo dio a entender en la instrucción, cuando dijo que si Biete o los demás confesasen que venían para llevar al gran Capitán a Nápoles, no dice que se asegure dél prendiéndole, sino con que bandos estorbe que ninguna persona pueda salir de aquel reino y costas.
Un siglo luchan los criollos por el poder. Se dividen en dos bandos, unos seguidores de la corriente masónica llamada Yorkina y los otros en la corriente Escocesa.
En efecto, el Comité de Londres es lo contrario de lo que dice ser, pues en realidad es un Comité de Intervención, que al decretar el embargo de armas para los dos bandos en lucha, interviene en los asuntos interiores y exteriores de España, arrebatándole al Gobierno constitucional su derecho legítimo de armarse en el extranjero, con grave perjuicio de su situación interna.
La principal conclusión que saqué -a saber, que el único camino hacia una paz duradera y hacia la estabilidad es el de la negociación pacífica, lo que requiere valor y responsabilidad por parte de los dirigentes de ambos bandos- sigue siendo válida y es aún más urgente hoy.
Tres días después se hizo cargo Hinojosa del gobierno; y Me- neses, recelando un ataque de Robles, se echó á reunir gpnte, y la villa imperial quedó dividida en dos bandos rivales.
Y resplandecía tanto que comenzaron codiciosos a mirarla, y a ambicionarla; a querer tenerla todos en su poder. Sin embargo, pronto se hicieron dos bandos que la disfrutaban.
Las muchachas dividíanse en bandos, siguiendo cada una el de la monja de quien dependía; y terminado el capítulo, las del partido vencedor concurrían á los claustros armadas de matracas encintadas, marimbas, panderos con cascabeles y otros instrumentos, cantando coplas en loor de la monja electa, y aun satirizando á la derrotada y á sus secuaces.
Viendo HUITZITON que uno de los bandos hacía tanto aspaviento por causa del chalchihuite, le recomendó a los otros que escogieran los maderos, pues el colibrí, que parecía eterno, le había señalado que eran muy útiles, como después se vería.
“Felizmente –al decir de Luis Alberto de Herrera- ya caen en pedazos las viejas declamaciones palabreras y se entra –ensanchadas las perspectivas-al examen conjunto, elevado y a largo trazo de los acontecimientos muertos, en el afán de restablecer su auténtico asiento, a la vez de extraer la filosofía que de ellos fluye, por encima de nombres, de bandos y de prejuicios”.
Hubo, sin embargo, largas y ardientes disputas que dividieron en dos bandos acérrimos a los gijoneses, como hoy se dividen en germanófilos y francófilos y mañana se dividirán de otra manera, porque a los buenos españoles les es el mundo un pretexto para querellarse los unos con los otros.
Unos fueron federalistas y los otros centralistas; unos pensaban que necesitaban a un noble europeo para construir su nación, los otros creían que tenía que ser un mexicano. Tal vez en lo único que los dos bandos estaban de acuerdo era en dos cosas.
Ello nos obliga a suponer, pensando mal de los cabildantes, que hasta este último momento creyeron ganar la elección y sólo protestaron cuando se vieron defraudados por ser la mayoría de los alcaldes de barrio adeptos de otros bandos.